El sector del transporte se encuentra en pie de guerra ante una medida que consideran dañina para sus intereses.

Los transportistas se enfrentan a dos problemas: la renovación de cerca del 90% de sus vehículos, que tendrán que abordar en pocos años, y un horario reducido de acceso a la ciudad. La mayoría de los vehículos de transporte son viejos. Muchos no tienen la etiqueta ambiental y el resto cuenta con el distintivo B y el C.

Acompañamos a los que viven y trabajan en esta zona de la capital. A las siete de la mañana empieza el horario para los transportistas. La mayoría se quejan de la falta de tiempo. Solo pueden estar 30 minutos en cada zona de carga y descarga. Tienen hasta la una para distribuir sus productos.

Muchos negocios, sobre todo bares, necesitan surtirse de mercancía durante varias ocasiones a lo largo del día. Afirman que con un horario tan limitado pueden quedar desabastecidos a mitad de jornada.