PSOE
Pedro Sánchez declara por el muñeco con su cara apaleado en Nochevieja de 2023: "Fue una apelación directa a mi muerte"
El presidente del Gobierno confiesa que nunca antes "había vivido" ese clima de amenaza y que teme por la "seguridad" de los trabajadores del PSOE.

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El 31 de diciembre de 2023 se organizó una concentración frente a la sede socialista de Ferraz para "protestar por los pactos del Partido Socialista durante este año", explicó el partido en un escrito. Sin embargo, en ese encuentro entonaron cánticos en contra del Gobierno y el presidente. Además de ahorcar y apalear a un muñeco con forma humana.
Dos años después, el presidente del Gobierno ha declarado por escrito ante la jueza que el apaleamiento fue una "apelación directa" a su "muerte" y una "invitación real" para que alguien "se atreviera a pasar de la mera puesta en escena al ataque real". Además señala que el "perjuicidio sufrido es irreparable" siendo "un salto sin precedentes" de pasar del terreno "virtual" al real.
Asegura que ese encuentro, convocado como "un acto lúdico y de protesta política" realmente "ocultaba una acción perfectamente organizada de violencia política e intimidación". Por ello expresó que su sensación fue que se trató de "una violenta manifestación de odio" y "de una estrategia de deshumanización, desprestigio, acoso y persecución orquestadas a través de las redes sociales para movilizar el odio".
El jefe del Ejecutivo tuvo conocimiento de la "repugnante agresión y destrucción" a primer ahora del primer día del año 2024 a través de un resumen de prensa de su gabinete. También ha añadido que en los videos que se capturaron en el momento había "comentarios violentos, soeces, injuriosos y ofensivos" contra su integridad.
"Golpeada, apaleada y despedazada"
"No sólo se vertieron graves ofensas e insinuaciones homicidas que alcanzaban incluso a miembros de mi familia, sino que el momento culminante de la puesta en escena incluía la exhibición de una figura representativa de mi persona que, tras ser colgada de un semáforo, era golpeada, apaleada y despedazada", indica.
Por ello asegura que "lo ocurrido en esa noche no era una simple crítica a mi gestión política sino una proclamación expresa de odio hacia mi persona y mi familia, acompañada de una ceremonia de escarnio público y violencia explícita, que incluía una apelación directa a mi muerte".
Sánchez califica de "deshumanización" lo ocurrido aquel fin de año, subrayando que el apaleamiento "podía legitimar la comisión de actos violentos contra personas y espacios vinculados" a los socialistas. Confiesa que "no había vivido antes" ese "clima de amenaza contra mi propia integridad física y la de mi familia" y que desde entonces teme por la "seguridad" de los trabajadores socialistas que "no cuentan con medio alguno de protección a su integridad".
"Soy consciente del impacto de los hechos relatados y del clima de intimidación que, en último término, perseguía un acto repleto de simbología contraria a nuestro sistema de libertades. No era a Pedro Sánchez a quien se estaba "colgando, apaleando y quemando en público". Sino a quienes exhiben sintonía o militancia con un proyecto político plenamente comprometido con nuestro ordenamiento constitucional la democracia en España", subraya.
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