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Coronavirus

Las medidas en las cárceles por el coronavirus no permitirán salir a Iñaki Urdangarin ni a los presos del 'procés'

Aclaración de Instituciones Penitenciarias sobre cómo afecta la instrucción de que puedan quedar en casa, controlados, los presos en tercer grado y otros asimilados. No incluirá a Iñaki Urdangarin ni los nueve dirigentes independentistas condenados por el 'procés'.

Instituciones Penitenciarias, dependiente del Ministerio del Interior, ha dictado una orden por la que facilita que los presos en semilibertad por estar clasificados en tercer grado o aquellos a los que se aplica el régimen de flexibilidad del artículo 100.2 puedan permanecer en sus casas sin necesidad de volver a los centros penitenciarios para dormir, según han informado fuentes de esta institución. La Secretaría General de Instituciones Penitenciarias ha remitido un oficio que desarrolla el real decreto del estado de alarma para que sean las juntas de tratamiento de las prisiones o de los centros de inserción social (CIS) las que estudien "individualmente" esta posibilidad, que ya se venía aplicando antes, usando el control telefónico desde el domicilio si no hubiera pulseras telemáticas suficientes.

Urdangarin, no

Iñaki Urdangarin todavía no ha obtenido el tercer grado penitenciario, requisito indispensable para poder beneficiarse de las nuevas medidas que está poniendo en marcha el Ministerio de Interior. El cuñado del rey Felipe VI está clasificado como preso de segundo grado, significa que presenta un perfil bajo de peligrosidad social y quebrantamiento de condena, por lo que puede salir de manera irregular a realizar un programa concreto, en su caso un voluntariado, pero todavía no ha dado el siguiente paso. Para ello, tendrá que esperar, al menos, a cumplir la mitad de su pena de cinco años y 10 meses de prisión.

Tampoco es aplicable a los presos independentistas

Entre los presos con el 100.2 se encuentran los líderes del 1-O condenados por el Tribunal Supremo. Los nueve líderes independentistas en prisión condenados por el proceso soberanista permanecerán confinados en las cárceles catalanas durante el estado de alarma por la pandemia del coronavirus. Según han informado fuentes de la Conselleria de Justicia, el Reglamento Penitenciario no permite aplicar a los presos clasificados en segundo grado, como es el caso de todos los internos por el 1-O, el artículo 86.4, que prevé permitir pasar las noches de toda la semana en casa. Según un oficio del Ministerio del Interior que desarrolla el decreto del estado de alarma para las prisiones, cada centro penitenciario puede estudiar de manera individualizada si se podía aplicar este artículo a los internos clasificados en tercer grado o que tengan aplicado régimen de flexibilidad, de manera que estuvieran confinados en casa. Esto había generado la interpretación de que los presos del proceso soberanista, a quienes se les aplica el artículo 100.2 de flexibilización para poder acudir a trabajar o a ejercer labores de voluntariado, podían ser enviados a casa durante el periodo de confinamiento. Los nueve presos, que están en las cárceles de Lledoners, en Sant Joan de Vilatorrada (Barcelona), en Mas d'Enric, en El Catllar (Tarragona), y en Puig de les Basses, en Figueres (Girona), seguirán confinados en los centros al estar en segundo grado y no ser de aplicación dicha medida. Con esta clasificación, insisten, no se les puede aplicar dicho artículo 86.4, que prevé que los internos puedan permanecer en su domicilio con un sistema de control telemático.

Según han explicado las fuentes consultadas, el exconseller Josep Rull y el expresidente de la ANC y exdiputado de JxCat, Jordi Sànchez, han dado negativo a la prueba de coronavirus tras estar en cuarentena en la enfermería de la cárcel por contacto con un positivo. La exconsellera Dolors Bassa está actualmente en cuarentena en la enfermería de Puig de les Basses a la espera de que se le haga el test para descartar si puede ser positivo en coronavirus. Esta semana, el único interno que ha hecho uso del 100.2 y ha salido de prisión ha sido el presidente de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart, para resolver "cuestiones ineludibles" de gestión de su empresa, en Sentmenat (Barcelona). Cuixart tuvo que salir para hacer un trámite urgente que solo él podía realizar como máximo representante de su empresa y no tuvo contacto con nadie.

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