Pedro Sánchez aparca por unos días la labor de buscar apoyos para su investidura para asistir en la ciudad japonesa de Osaka a la cumbre del G-20. Y allí, en Japón, Sánchez ha sabido que una parte de los votos que necesita para su investidura están hoy un poco más cerca. Se trata de la abstención de los independentistas.

Los diputados del partido de Puigdemont que están en la cárcel, Turull, Rull y Sánchez, han pedido la abstención en la investidura. Y el presidente del parlamento catalán, que es de Esquerra, también se abre a hacer lo mismo. Movimientos que serían claves para desbloquear la investidura.

Por ahora PSOE y Podemos siguen sin acuerdo. Los socialistas les presionan con este mensaje de la ministra Montero: "Que no se confíen, que no hablen de primera votación porque entiendan que vaya a haber una segunda, no hay tiempo que perder, Y no habrá segunda vuelta". Los de Podemos les acusan de querer, en realidad, pactar con la derecha. Dice Irene Montero, que "quieren la abstención o el voto favorable de PP o Cs para conseguir la investidura".

Y la vicepresidenta, Carmen Calvo, sí hace ese llamamiento: "A la derecha lo único que le pedimos es que no obstaculice, que no obstruya". Petición que, de momento, cae en saco roto. Inés Arrimadas pide a Sánchez "que deje de marear la perdiz, sabemos que va a pactar con Podemos y nacionalistas". Los populares tampoco están por la labor. Casado no admite que "Sánchez pretenda proyectar la responsabilidad en nosotros, que busque sus apoyos". Casado asegura que dentro de su partido no hay debate a favor de una posible abstención.