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REGULACIÓN DE LAS FUNCIONES REALES

La Ley de Transparencia reabre el debate de la regulación de las actividades reales

Los partidos tienen pendiente debatir la Ley de Transparencia, que pretende que todas las administraciones den cuenta de sus presupuestos y de sus decisiones. La Casa Real no está considerada administración y el Gobierno la ha dejado al margen de esa ley. Pero desde la Constitución está pendiente regular las actividades y funciones de la Familia Real.

Cada vez que el príncipe va a la toma de posesión de un presidente iberoamericano el Gobierno tiene que hacer el nombramiento. Es un ejemplo de la falta de regulación de las funciones del Heredero y de la Familia Real. Tampoco lo están sus posibles actividades profesionales o la agenda privada.

El rey o los otros miembros de la Familia Real comunican al Gobierno un desplazamiento particular, por razones de seguridad, pero no necesitan entrar en más detalles. Estos días se ha repasado todo lo que el rey dijo en su discurso de Navidad, el más personal de los que pronuncia a lo largo del año.

Entonces se relacionaron sus palabras con el caso Urdangarín. Su yerno protagonizaba las primeras informaciones sobre un posible caso de apropiación indebida de fondos públicos. A los duques de Palma se les apartó de la agenda oficial. Y a los pocos días se publicaron los presupuestos de la Casa Real, incluidos los sueldos. Ahora entra en el parlamento la Ley de Transparencia. De momento, la Casa Real no está incluida en ella.

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