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Mercedes Martín: “España encadena dos años de calor extremo y 2026 amenaza con seguir la misma senda”

El informe anual de AEMET confirma que 2025 fue el tercer año más cálido desde 1961, con un verano histórico, incendios devastadores y un mar Mediterráneo en máximos.

Ola de calor en España

Ola de calor en España EFE

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España vuelve a mirar de frente a un clima que cambia de forma acelerada. El informe sobre el estado del clima de España 2025, publicado por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), confirma lo que buena parte de la población ya sospechaba tras un verano agotador. El año pasado fue, con una temperatura media de 15,1 °C, el tercero más cálido desde que existen registros homogéneos, en 1961. Solo 2022 y 2023 lo superaron, mientras que 2024 quedó empatado en ese mismo tercer puesto. El dato que de verdad inquieta a los climatólogos no es la posición en la tabla, sino la composición de esa tabla. Hoy ya sabemos que los doce años más cálidos de toda la serie pertenecen, sin excepción, al siglo XXI.

La temperatura media anual del país ha subido 1,75 °C desde 1961, un incremento que los técnicos de AEMET califican de estadísticamente significativo y que se nota, sobre todo, en la reducción del enfriamiento nocturno. Las noches ya no refrescan como antes, y ese detalle, aparentemente menor, es uno de los rasgos más característicos del calentamiento reciente en España.

Un verano que rompió moldes

Si 2025 quedó grabado en la memoria colectiva fue, sobre todo, por su verano. Junio y agosto resultaron los meses más cálidos jamás registrados en sus respectivas posiciones del calendario, con anomalías de 3,5 °C y 1,9 °C sobre lo normal. El verano completo igualó al de 2022 como el más caluroso de la serie histórica. A lo largo de esos meses se sucedieron tres olas de calor que sumaron 36 días, el segundo registro más alto desde 1975, sólo por detrás de los 41 días de 2022.

La segunda de esas olas de calor, la que se extendió entre el 3 y el 18 de agosto, no solo fue la segunda más intensa de la serie, sino también la segunda más extensa, al afectar a 43 provincias. Bajo ese calor extraordinario, de forma casi inevitable, se registró una oleada de incendios forestales que calcinó más de 300.000 hectáreas, una cifra excepcional incluso para los estándares de los últimos años. Galicia, Castilla y León y Extremadura concentraron alrededor del 97 % de la superficie quemada en ese mes, en un episodio marcado por la simultaneidad de varios grandes incendios, algunos con perímetros de miles de hectáreas, que mantuvieron a los servicios de extinción bajo una presión sostenida durante semanas. La imagen de Las Médulas calcinadas, paisaje milenario en la provincia de León, se ha convertido en una suerte de símbolo involuntario de ese verano.

El balance térmico del año dejó además una estadística reveladora. En 2025 se batieron 25 récords de días cálidos en España y ninguno de días fríos, cuando en un clima estable lo esperable habría sido unos cinco de cada tipo. Si se amplía la mirada a la última década, entre 2016 y 2025 los récords de calor han sido 32 veces más frecuentes que los de frío, una proporción que ilustra con crudeza hacia dónde se inclina la balanza.

El mar también se calienta

El termómetro no solo subió en tierra. Las aguas que rodean nuestro territorio alcanzaron una temperatura media de 20,1 °C, el segundo valor más alto desde que existen registros marítimos fiables, en 1940, y solo por detrás de 2023. Es la cuarta vez consecutiva que el mar español entra en la categoría de "extremadamente cálido", y los tres últimos años son los únicos en los que se ha superado la barrera simbólica de los 20 °C de media anual.

En el mar balear, el agua estuvo por encima de su media histórica los 365 días del año, y en 63 de ellos (casi uno de cada seis) se batieron récords de temperatura.

Un año lluvioso, pero de lluvias mal repartidas

No todo en 2025 fue calor extremo. En términos de precipitación, fue un año húmedo: cayeron 688,7 l/m² de media en España, un 9 % por encima de lo normal, lo que situó a 2025 como el vigésimo quinto año más lluvioso de la serie. Lo singular es que se trató del segundo año consecutivo con superávit de lluvia, algo que no ocurría desde el bienio 2013-2014.

Ese carácter húmedo se debió, casi en exclusiva, a una primavera extraordinaria. La quinta más lluviosa desde 1961, con un 51 % más de precipitación de la habitual. El resto de las estaciones resultaron secas, lo que confirma una de las tendencias más persistentes del clima reciente: la alternancia entre largos períodos de sequía y episodios torrenciales muy concentrados en el tiempo.

El dióxido de carbono no deja de subir

Detrás de estas cifras está la causa de fondo. Y no es otra que la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera. El Observatorio Atmosférico de Izaña, en Tenerife, uno de los puntos de referencia mundial para esta vigilancia, registró en 2025 una media de 427,3 partes por millón de CO2, 2,9 ppm más que el año anterior. Aunque el incremento fue algo menor que el de 2023 a 2024, sigue superando la tendencia de fondo de las últimas cuatro décadas, fijada en 2 ppm anuales, un indicio de que los sumideros naturales de carbono del planeta podrían estar perdiendo capacidad de absorción.

2026 no rompe la racha

Si alguien esperaba una pausa en este patrón, los primeros meses de 2026 no la han traído. AEMET ha presentado hace apenas unos minutos el balance de la primavera recién concluida, y el resultado refuerza la sensación de continuidad. La temperatura media de 14,0 °C en la España peninsular, 1,6 °C por encima de lo normal, ha sido la segunda primavera más cálida desde 1961, superada únicamente por la de 2023. De las quince primaveras más calurosas registradas, doce han ocurrido ya en este siglo. Abril fue, de hecho, el mes de abril más cálido jamás registrado, con zonas donde la temperatura media superó en casi 4 °C los valores habituales, y mayo cerró con un episodio extremo que llevó las temperaturas peninsulares más de 6 °C por encima de lo normal, con máximas de 40,5 °C en Sevilla y 39,5 °C en Córdoba el último día del mes.

A diferencia de la primavera de 2025, la de 2026 ha sido seca en la mayor parte del país. Apenas el 75 % de la lluvia habitual en la España peninsular, con la notable excepción de Canarias, donde se ha convertido en la primavera más lluviosa de toda la serie histórica.

De cara al verano que ahora comienza, la agencia considera muy probable que junio, julio y agosto resulten otra vez más cálidos de lo normal en todo el país, con una probabilidad superior al 70 % de que el trimestre julio-agosto-septiembre también lo sea.

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