Actualmente, en España trabajan más de medio millón de albañiles, la mitad que en plena burbuja inmobiliaria.

Faltan gruistas, soldadores y peones de obra. Las obras suben, pero el número de albañiles y otros obreros especializados baja; un hecho que alerta al sector.

Otro problema es el envejecimiento de la plantilla. Más de la mitad de los trabajadores superan los 45 años. A diferencia de hace diez años, ahora los jóvenes prefieren otros trabajos, buscan otras salidas laborales y el sector de la construcción se queda vacío. Hasta tal punto que muchos cursos de formación tienen que ser suspendidos por falta de alumnos.

Además, el trabajo ya no compensa como antes. Los salarios se han reducido notablemente, entre 2.000 y 3.000 euros menos que hace diez años.

Es una situación que preocupa al sector. Los expertos avisan: si seguimos así, en una década nos podríamos quedar sin paletas.