El Banco Santander -banca minorista, Santander Consumer Finance (SCF) y área inmobiliaria- logró un beneficio neto de 1.462 millones de euros en 2018 en España, un 36% más que el año anterior. Esta cifra es el resultado de sumar a los 1.458 millones que ganó con su actividad puramente bancaria en España, los 246 millones que obtuvo el área de financiación al consumo (SCF) en España, y restar las pérdidas de 242 millones sufridas por el área inmobiliaria.

En cuanto a la actividad puramente bancaria del Santander en España, esos 1.458 millones de euros, que representaron un incremento interanual del 28%, se vieron impulsados por un crecimiento del 15% en los principales ingresos. También ha ayudado la buena marcha de la integración de Banco Popular, que se está desarrollando "según el calendario previsto" y estará finalizada a cierre de 2019, ha explicado a los analistas la presidenta del Santander, Ana Botín.

En el cuarto trimestre, el beneficio del área comercial española se redujo un 18%, hasta 432 millones de euros, lastrado por la contribución estacional de 226 millones (antes de impuestos) al Fondo de Garantía de Depósitos. Los préstamos y anticipos de la clientela concedidos por la entidad en España se redujeron un 4,1% en 2018 y quedaron en 209.630 millones, debido principalmente al área de banca de empresas (SCIB) y a las instituciones, aunque la evolución fue mejor en pymes y empresas y banca privada.

Por otra parte, los recursos y los fondos de inversión se situaron en 315.351 millones, prácticamente igual que el año anterior. Asimismo, la entidad ha continuado avanzando en la transformación digital y en el modelo de relación con sus clientes y suma ya 4,8 millones de clientes digitales. Los costes de explotación crecieron un 11% en el ejercicio, aunque en el último trimestre se empezaron a notar sinergias derivadas de las medidas de optimización de la integración.

En cuanto al área inmobiliaria en España, la exposición bruta se situó en 9.300 millones de euros, con unos fondos constituidos por valor de 4.600 millones de euros, un ratio de morosidad del 97%, y una cobertura para insolvencias del 33,7%. Esta unidad contabiliza unas pérdidas de 242 millones de euros en 2018 frente a los 308 millones perdidos en 2017, debido a las menores necesidades de saneamientos.

La gestión continúa estando dirigida a la reducción de estos activos, principalmente créditos y adjudicados y, en este sentido, el banco recuerda el acuerdo alcanzado con una filial de Cerberus Capital Management para la venta de una cartera de 35.700 inmuebles por un importe aproximado de 1.535 millones de euros, que se espera no tenga impacto material en resultados y capital. Está previsto que la operación esté culminada en el primer trimestre de 2019, añade la entidad.