Llegar lejos en un Grand Slam es sinónimo de jugar muchos partidos y acumular una gran exigencia física. Los tenistas suelen tener problemas físicos de desgaste por la acumulación de partidos durante el torneo, juegan prácticamente cada dos días y apenas tienen tiempo para recuperarse.

Rafa Nadal consiguió meterse en su octava semifinal del US Open tras vencer en casi tres horas de partido al argentino Diego Schwartzman. El encuentro tuvo mucha exigencia física y grandes peloteos que acabaron pasándole factura al ganador de 19 grandes. El partido fue tan tenso y exigente que Nadal empezó a sentir calambres en las manos y en el antebrazo a mediados del tercer set. Obviamente no eran dolencias suficientes como par abandonar, y menos en Nadal, pero si no se gestionan bien los calambres pueden ir a peor y acabar impidiéndote jugar tu mejor tenis.

El tenista español pidió la ayuda de un fisio que le estiró la zona del antebrazo y le proporcionó sal y agua, que mezcladas calman los calambres, además de las ya conocidas bebidas isotónicas. Tras tomarlas, Nadal rompió el saque de su rival y en apenas 20 minutos ya se había llevado el partido. Él mismo reconoció lo que le hizo volver a sentirse bien: "Hoy era un día muy húmedo, muy pesado, al final del segundo set tuve algunos calambres hasta los seis primeros juegos del tercero. Tomé un poco de sal y se fueron. Estoy en buena forma, sin problemas".