Garret Fitzgerald es el ejemplo de que la vida puede cambiar en cualquier momento. En 2015, cuando era miembro de los Servicios Secretos de Estados Unidos, un accidente de coche le dañó la médula y le dejó paralizado de cuello para abajo.

"El conductor con el que nos chocamos iba puesto de heroína", cuenta Garret, pero su tenacidad se mostró desde el primer momento. Se casó 11 días después del accidente y empezó a trabajar en su recuperación.

Hace dos años, su compañero Donald le propuso crear el Equipo Fitz y así recaudar fondos para la asociación en la que trabaja para volver a caminar. Durante la maratón, los Servicios Secretos les animaron hasta que consiguieron completar el recorrido

Aunque el mayor apoyo de Garret es su hija nacida hace siete meses, con la que se fundió en un abrazo al terminar. Una muestra de que rendirse nunca debe ser una opción.

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