Hace apenas unos meses, la Selección femenina de fútbol estadounidense denunciaba a la federación de su país al no cobrar lo mismo que sus compañeros masculinos teniendo más títulos que ellos. Por su parte, el otro lado alegada que la respuesta se encontraba en "la realidad del mercado". Eso no valía y ahora menos.

La selección femenina estadounidense de fútbol ha generado una auténtica revolución. Un antes y un después. De la mano de Megan Rapinoe o Alex Morgan se han convertido en símbolo de lucha por la igualdad, el racismo y la visibilidad LGTBI.

Ona Carbonell ganaba la plata en los mundiales de natación de 2019 al son del discurso de Mandela: "El deporte tiene el poder de cambiar el mundo". Y tanto que lo tiene, ellas, han conseguido que todo lo que defienden trascienda de lo deportivo, precisamente a través de sus palabras fuera de la cancha, pero también hablando dentro del campo.

El Mundial de Francia 2019 ha dejado mucho que hablar y la directora de comunicaciones globales de Nike lo confirmaba en su cuenta personal de Twitter, antes incluso de la celebración de la gran final: "La camiseta de una equipación de fútbol, masculina o femenina, más vendida en un sola temporada a través de la página web de Nike", por delante de grandes apuestas como el caso del FC Barcelona o Brasil.

“Para mí, personalmente, la oleada de apoyo en todo el mundo para las jugadoras y los equipos ha sido verdaderamente inspiradora“, señala Mark Parker, presidente y director ejecutivo de Nike

 

"No hay nada que este grupo no pueda enfrentar" decía la reciente campeona del mundo Megan Rapinoe durante la celebración. El equipo estadounidense con cuatro copas del mundo y cuatro oros olímpicos, no solo gana sus batallas en el campo, sino también fuera del mismo. Aunque esto no se puede parar y el siguiente paso está cerca.

Mientras que sus compañeros no consiguieron clasificarse para el Mundial de Rusia 2018, la brecha salarial entre ambos, en el caso más favorecido es del 38% a favor del género masculino. Ello hizo que a lo largo de este año la selección nacional de fútbol femenino denunciara a la federación de su país, por pagar sistemáticamente menos a las mujeres que a los hombres, violando las normas de igualdad salarial de la Ley de Derechos Civiles.

Para que se hagan una idea, ellos cobran entre 5.000 y 17.000 dólares por partido, dependiendo de la calidad del rival y sin importar el resultado del partido. Ellas solo cobra si juegan contra equipos situados entre los diez primeros puestos de la clasificación FIFA, y solo si ganan.

"Sí, nosotras hacemos deporte, jugamos al fútbol, somos mujeres atletas, pero somos mucho más que eso", alegaba Rapinoe. "Tenemos que ser mejores. Tenemos que amar más y odiar menos. Tenemos que escuchar más y hablar menos. Tenemos que saber que esa es la responsabilidad de cada uno, de los que están aquí y los que no. De cada uno que no quiere estar aquí . Cada persona que está de acuerdo y que no está de acuerdo. Es nuestra responsabilidad hacer este mundo un lugar mejor", finalizó.