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TRABAJAN LA TIERRA

Una finca abandonada se convierte en alternativa para unos jóvenes en paro

Decidieron convertirse en empresarios poniendo en marcha una finca que se encontraba abandonada por falta de recursos de su propietario

Han conseguido una subvención de 6 meses para empezar a funcionar

Álvaro y Rubén se incorporan a trabajar como cada mañana desde hace dos meses. Esta tierra no es suya. Tampoco son asalariados. Lo suyo es un contrato en prácticas tras su formación como capataces agrícolas.

La fórmula es sencilla: un grupo de desempleados se conforma como asociación y consigue una subvención durante seis meses. Esto les posibilita llegar a un acuerdo con un propietario agrícola que no tenía recursos para trabajar su tierra.

Así, trabajan con esfuerzo por un producto del que dependen sus beneficios y su futuro.

De hecho ya tienen acuerdos con una serie de empresas que están interesadas en parte de la producción, a precios razonables.

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