En el archipiélago hay 3.700 plazas públicas y 3.000 personas con dependencia severa en lista de espera. Y la población sigue envejeciendo. Ante esta falta de plazas, muchos mayores se ven obligados a vivir solos, sin atención externa y sin que sus casas estén adaptadas.

Canarias envejece cada vez más rápido, casi el 15 % de la población son ancianos, más de 310.000 en todas las islas. Pero no hay plazas en residencias para todos los que las necesitan. Muchos viven solos o al cuidado de familiares que en época de vacaciones los abandonan.

Los expertos aseguran que los mayores deben permanecer en sus casas hasta que puedan pero para ello es necesario que haya una infraestructura de apoyo.

Es el caso de Maruca, tiene 74 años, perdió a su marido hace un año y ahora vive sola pero se siente acompañada.

Además de la compañía de Simba, recibe ayuda de la ONG Sonrisas Canarias que no solo le ofrecen ayuda en alimentos.

Aunque a veces se le hace muy difícil.

Para ello ha pedido ayuda a domicilio que no acaba de llegar. Como muchos otros mayores, encuentra una válvula de escape en los centros de mayores.

Un aliciente para hacer su vida más feliz.