LA CONCESIÓN DE CIUDADANÍA A SU FAMILIA, DETENIDO

LA CONCESIÓN DE CIUDADANÍA A SU FAMILIA, DETENIDO

Polémica en Suiza por dos alumnos musulmanes que se negaron a estrechar la mano de sus profesores

"Aquellos que rechacen la integración no deberían ver renovado su permiso de residencia", defiende una organización suiza tras este caso que, en su opinión, pone en juego las costumbres del país por motivos religiosos de los inmigrantes. También el Gobierno ha asegurado que es algo "inaceptable, ni siguera en nombre de la libertad religiosa".

Dos personas se estrechan la mano
Dos personas se estrechan la mano | Getty Images

La decisión de una escuela de permitir que dos alumnos musulmanes no estrechen las manos de sus profesores ha añadido leña al fuego de un debate en Suiza sobre la integración de los inmigrantes. Cuando los adolescentes, dos hermanos de 14 y 15 años, se negaron a saludar de esa forma a sus maestros citando sus creencias religiosas, el colegio decidió sustituir ese saludo físico por uno verbal en la relación entre estudiantes y educadores.

Eso ocurrió en noviembre en Therwil, cerca de Basilea, y el problema quedó momentáneamente resuelto en la escuela. Sin embargo, ha resurgido después de que los medios de comunicación se hayan hecho eco del caso, coincidiendo con la oleada de preocupación por la inmigración en Europa. De hecho, el proceso de concesión de ciudadanía a la familia de esos alumnos ha quedado detenido por las autoridades del país.

El denominado Comité Egerkinger, un grupo de presión que tuvo éxito a través de un referéndum en 2009 en la prohibición de los minaretes y que quiere hacer lo mismo con los velos musulmanes, ha pedido que se les enseñe la puerta de salida a los inmigrantes que no se adapten a las costumbres suizas. "Aquellos que rechacen la integración no deberían ver renovado su permiso de residencia", defiende el comité.

La ministra de Justicia, Simonetta Sommaruga, ha reconocido que el gesto de los dos alumnos musualmanes no responde a cómo se imagina la integración. "No podemos aceptarlo, ni siquiera en nombre de la libertad religiososa", dijo, añadiendo que "el apretón de manos es parte de nuestra cultura". Sommaruga, que ha defendido en su cargo los derechos de los inmigrantes y ha impulsado la legislación para facilitar las solicitudes de asilo, coincide con otros liberales en que los derechos de la mujer están en juego junto con las costumbres suizas.

Representantes de las comunidades musulmanas en Suiza han optado por una línea conciliadora. Montassar Benmrad, presidente de la Federación de Organizaciones Islámicas en Suiza, citó el principio islámico de respetar a los demás. "Es importante que los estudiantes musulmanes preocupados por este problema muestren respeto hacia los profesores que les educan", afirmó.

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