Francisca Montenegro tiene un fuerte carácter que no admite la posibilidad de no salirse con la suya. Si algo la caracteriza es su mano dura: no sabe lo que es la compasión. Rencorosa y vengativa, Francisca es de las que ni perdona ni olvida.

Ladina, maquiavélica y muy ambiciosa, se considera a sí misma una persona justa, aunque su concepto de la justicia sea más que discutible. Todo el mundo la respeta; muchos la temen; y unos cuantos la odian. Cruel y desalmada, prefiere alargar la agonía de sus enemigos que acabar con ellos de un modo contundente.