En el próximo capítulo…

Don Ignacio se queda desolado ante la reacción de sus hijas. Don Ignacio trata de razonar con Rosa, pero es imposible, no está dispuesta a renunciar a Adolfo y su padre, no cree que nada que proceda de la marquesa, pueda traer algo bueno. Marta se siente presionada por Manuela y termina contándole como escapó del beso con Adolfo. El ama de llaves queda impactada, intuye lo grave de la situación y exige a Marta, persuadir a Rosa, de que lo mejor es el regreso a Bilbao. Rosa ruega a Marta que avise a Adolfo de lo que su padre la familia.

Adolfo acepta la bronca de Tomás y termina por confesarle sus pretende, pero su hermana no está dispuesta y le sugiere terminar la relación, pero Rosa se niega. Don Ignacio reúne a sus hijas y les exige aceptar la realidad, deben regresar, por el bien de toda tribulaciones. Ha jugado con fuego, se ha enamorado de Marta y cree que ella también siente algo. Antoñita le cuenta a la Marquesa la inquietante coincidencia de encontrar a Raimundo, en el mismo lugar, donde Francisca la envió a por flores. Tomás se lleva a su hermano al hostal con la excusa de vigilarlo, pero aprovecha para saludar a Marcela y ésta se disculpa por sus lamentos de la víspera, no quiere usarlo de paño de lágrimas. La Marquesa visita a Francisca y le muestra su preocupación por los retrasos en las compras, llevara su tiempo conseguir que Francisca recupere su status de terrateniente de Puente Viejo.

Raimundo percibe el desgaste entre Marcela y Matías, y sus intentos de ocultarlo; la tensión entre ellos, es palpable. Raimundo decide seguir buscando a su mujer, pero antes, se despide de Mauricio y le revela, con cierto pudor, la sensación de que Francisca está cerca y le está llamando. Raimundo se encara con Matías, le exige sinceridad, pero el nieto se hace el despistado y el abuelo le espeta lo que ve y lo que escucha, tiene abandonada a su familia y sabe lo de su querida.