El succionador de la piscina le afectó al muslo provocándole un enorme hematoma. Cuenta la progenitora que se vivieron minutos de angustia ya que el agua le llegaba por la barbilla y la fuerza de la máquina era tan fuerte que era muy difícil poder sacarle del agua.

Los médicos les dijeron que si la fuerza del succionador se hubiera desplazado al ano el menor habría muerto, ya que le habría vaciado por dentro. Desde entonces el pequeño arrastra secuelas físicas y psicológicas. Tiene dolores en esa zona, sangrados anales y le cuesta mucho mantenerse sentado durante la jornada lectiva.

Además, el pequeño tiene pesadillas por la noche y sueña que se queda atrapado en la piscina.

Por el momento, el parque acuático no se ha pronunciado sobre los hechos. La denuncia sigue su curso legal y los progenitores del niño siguen inmersos en juicios.

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