La Fiscalía ha considerado que no se trataba de un delito de incitación al odio, por lo que el caso ha sido archivado. Durante años, se ha celebrado de la misma forma con otros personajes y en ninguna ocasión había llegado a términos judiciales, por lo que los ciudadanos de Coripe no comprendían la denuncia que había hecho la Generalitat.

La celebración consiste en colocar en la Iglesia de San Pedro, bajo el campanario, al personaje que ha hecho el mal el año anterior y proceder a la quema de este, en un ambiente de festividad, tratándose de una sátira. El monigote es elegido cada año por los padres de los niños que se van de viaje de fin de curso.

La alcaldesa de Coripe, Susana López, denuncia la cantidad de amenazas de muerte, graves insultos y trato deplorable desde redes sociales que han recibido por parte de independentistas desde la fecha de celebración de este acto.