En los últimos días el caso por la muerte del pequeño Julen ha dado un importante paso judicial. La jueza que lleva el caso considera que el dueño de la finca donde estaba el pozo, David Serrano, podría haber cometido un delito de homicidio imprudente. A raíz de esa decisión judicial se han sucedido las declaraciones entre ambos que además, son familia, ya que David está casado con una prima de Jose.

"Me duele en el alma el derrotero que está tomando esta situación. Ni mi mujer ni yo tenemos necesidad de mentir", señalaba. Asegura que el dueño de la finca y su entorno tienen una actitud de reproche hacia ellos. Él personalmente no ha vivido esos desaires porque apenas sale de casa pero asegura que ha visto volver llorando a Vicky "cientos de veces porque la gente le dice cosas o porque pegan acelerones con el coche", afirma.

"Yo no siento la presión, me aisló un poco , ni la siento ni la voy a aguantar. No tengo porque tener miedo a nadie porque no he hecho nada. Esta situación es incómoda, más en un barrio grande que al final es pequeño", lamenta.

José deja claro que en sus declaraciones en sede judicial no ha seguido las instrucciones de nadie. "Nosotros no nos hemos alejado de nadie, que no mienta. Las puerta de mi casa han estado abierta, no tengo una rencilla personal con nadie y no he llamado asesino a nadie", alude respecto al dueño de la finca.

Asegura que la muerte de su hijo fue " un accidente". "No se está juzgando un asesinato, se juzga unas cosas que se han hecho mal y el que las haya hecho que las pague", asegura.

Cree que David ya ha intentado culpar de lo sucedido a varias personas: "Primero tenía la culpa el pocero, segundo los bomberos con la piqueta y ahora nosotros", lamenta.

Ha aprovechado su intervención en 'Espejo Público' para asegurar que tanto él como su mujer están encantados son su abogada, Antonia Barba. "No toma una decisión sin que todos le demos el visto bueno y le digamos que vaya hacia adelante", añade.