El PP cambia su discurso sobre Vox tras los resultados de las elecciones generales del 28 de abril. Su presidente Pablo Casado ha pasado de abrir la puerta a un posible pacto a llamarle extrema derecha.Casado dice que la pérdida de votantes populares no es algo que venga de ahora, si no que esa fuga de apoyos se lleva produciendo desde hace ocho años.

El exministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, cree que este hecho se debe a las ‘tres C’: Crisis, corrupción y Cataluña, que “son las que determinan que se produzca una crisis, una inmigración de militantes y votantes nuestros a otras formaciones”.

Margallo defiende las políticas de Rajoy tras el legado de Zapatero y afirma que “Rajoy no solo no es el culpable si no es el que endereza la situación y evita para seguir con Alfonso Guerra que el barco se vaya a las rocas, es decir evitamos el rescate”.

Es evidente que la fragmentación del voto en los estos comicios ha perjudicado gravemente al PP. “Cuando el centro derecha decide suicidarse acude fragmentada a las elecciones” añade el exministro.

Además cree que la "movilización de la izquierda y de la movilización de los separatistas ha sido consecuencia de la irrupción de VOX" y critica que esta formación "no es un partido homologable a los que militan en la democracia liberal".

Desde el partido de Santiago Abascal amenazan al PP con no apoyar las cuentas en la Junta de Andalucía si continúan con este discurso a lo que Margallo añade que “lo que no puedo entender es que VOX se sienta ofendido por lo que es una simple definición o descripción de los hechos de acuerdo con sus propias declaraciones”.

Sobre el conflicto catalán opina que “Mariano Rajoy es bastante menos responsable que los otros líderes políticos” y cree que el referéndum del 9 de noviembre de 2014 “no debió producirse jamás”.

Margallo también ha hecho referencia al tema de Venezuela. Considera que el Gobierno español debe honrar sus compromisos, y ha recordado "que la residencia del Embajador goza de inviolabilidad, por tanto no debe entrar nadie sin permiso del jefe de la misión. Sería absurdo que entregase a Leopoldo López a un presidente que el propio Gobierno considera ilegitimo"