BETTY VE TELENOVELAS
Ozan Akbaba cumple 44 años triunfando como Cihan, el pilar de los Albora, en En tierra lejana
Ozan Akbaba cumple hoy 44 años y es buen momento para analizar a Cihan Albora, el personaje que interpreta en En tierra lejana (Uzak Sehir), la serie que emite Antena 3 las noches de los lunes y los martes.

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Desde hace varios meses Ozan Akbaba entra en nuestras casas convertido en Cihan Albora, el protagonista de En tierra lejana. Y como hacemos con aquellos con quienes compartimos sofá con frecuencia y confianza, toca felicitarlo, así que Doğum günün kutlu olsun, Ozan.
Y también es la oportunidad perfecta para pararnos unos minutos a analizar su extraordinario trabajo actoral como Cihan, el auténtico pilar sobre el que se sostiene la familia Albora.
Quizá una de las mejores definiciones que se puede hacer de Cihan es que es como Mardin: enigmático, sorprendente y fascinante.

En un primer momento nos hicimos una imagen de él: contrabandista, rudo, tosco, violento. Era tan evidente que parecía una de esas carreteras infinitas que recorren los agrestes paisajes de Mardin. Sin embargo, con el paso de los días hemos descubierto que esa carretera tiene como destino las intrincadas callejuelas de esa región. Cihan parece una cosa, pero según vas adentrándose por esas callejuelas, descubres nuevos rincones que no imaginabas.
Sí Cihan es de puñetazo fácil y no se despega de una pistola, pero también es el tío atento que se preocupa porque su sobrino no se corte con unos cristales en el suelo y hasta le sacude las zapatillas para que no corra ningún peligro.
Cihan también es como esas escaleras interminables de las casas de Mardin. Es capaz de bajar a los infiernos tratando a Alya a empujones cuando la ira se apodera de él. Y también sube a los cielos cuando la tapa con delicadeza para que no se enfríe en el sillón.

Lo mismo podría decirse del paisaje. Es seco y hostil diciendo que su matrimonio es una apariencia y que mintió al juez descaradamente para evitar el divorcio. Pero es como un amanecer cuando reconoce que la lastima queriendo protegerla y confesando que la respeta, la admira y la quiere.
Pero, sobre todo, Cihan es como las columnas de la mansión Albora. Soporta todo el peso y la presión de la familia. Se casó con su cuñada para proteger a su sobrino. Se hizo contrabandista para conservar el legado familiar. Dedica todos sus esfuerzos a proteger el gran secreto de su madre. Está siempre disponible para sus hermanos.
De hecho, Cihan es como los muros de piedra de las casas de Mardin: una fortaleza infranqueable que protege a los suyos.
Cihan es ese pilar en el que todos se apoyan, pero ¿en quién se apoya él? A veces pone sus manos sobre la balaustrada, agacha la cabeza y respira. Y es ahí cuando Ozan Akbaba transmite la fortaleza y debilidad de Cihan. Lo soporta todo. Lo aguanta todo. Sin una queja. Sin un reproche. Sin una palabra. Solo lanza una mirada cargada de melancolía al horizonte pensando en lo que es y en lo que podría haber sido.

Porque, al igual que esas columnas, que fueron colocadas en su lugar por decisión de un arquitecto o albañil, el destino de Cihan también lo decidieron otros.
Se hizo cargo del negocio familiar porque le tocó tras faltar su padre y su hermano mayor, pero ¿era esa la "profesión" que él quería? No, pero aceptó.
¿Quería casarse con su primera esposa? No, pero aceptó. ¿Quería casarse con su segunda esposa, que encima era su cuñada? No, pero aceptó.
¿Por qué? Porque era lo mejor para la familia y Cihan siempre antepone el interés general de los Albora por encima del suyo.
Sin embargo, algo está cambiando en Cihan. Y en su vida. Ahora Alya (y Deniz) están en ella. Y ahora hay alguien que, de vez en cuando, es testigo de su vulnerabilidad. Alya fue consciente de la devastación que supuso para Cihan la entrada de Kaya en la cárcel. No le dijo nada, pero hizo mucho. En su momento de mayor dolor y fragilidad, le extendió su mano porque vio que Cihan no es de acero, sino que es de un material poroso a través del que se intuyen sensibilidad y ternura.
Al igual que las columnas deben garantizar la estabilidad de una casa, Cihan tiene la misión vital de proteger a su familia sin importar el precio a pagar. Ahora esa fortaleza empieza a agrietarse por los ataques externos (el odio de Demir, el deseo de venganza de Ecmel, las dudas de Sahin), los problemas internos (el fallido matrimonio de Nare, las presiones de Sadakat, la rabia de Kaya) y las interferencias de terceros (la inestabilidad de Mine, el peligroso secreto que conoce Ugur).

La duda ahora mismo es el papel que va a jugar Alya. ¿Será un material corrosivo que destruirá la columna? ¿O será la argamasa que la refuerce?
Nuestra hipótesis (y la de Nare y Umut) es clara y evidente. Los gestos, las miradas y los actos de Cihan son señales inequívocas de que Alya es más que su cuñada. Y, a pesar de querer el divorcio, los gestos, las miradas y los actos de Alya indican que el "la quiero" de Cihan le ha afectado.
Por lo tanto, el cumpleaños de Ozan Akbaba coincide con un momento clave para Cihan. Está en la encrucijada de seguir haciendo lo que se supone que debe hacer o darse la oportunidad de hacer lo que desea. Las miradas y los silencios que tan bien comunica Ozan Akbaba nos dan alguna pista, pero ¿le seguirán los actos y las palabras?
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