3 PASOS SENCILLOS
Los tres pasos que casi nadie hace antes de ducharse (y deberían)
La ducha parece el momento en el que empieza todo: abrir el grifo, meterte debajo y limpiar lo que toque. Pero en realidad hay un pequeño "antes" que casi nadie tiene en cuenta y que puede marcar la diferencia.

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La ducha es el momento más relajante del día, donde puedes despreocuparte de todo lo que ha ocurrido en la jornada laboral o el ajetreo de las compras y limpiar la casa. Cada persona sigue un método para bañarse, sin embargo, sólo hay uno con el que te puedes sentir realmente limpia al salir. Y te adelanto que no basta sólo con mojarse y enjabonarse rápido.

Las axilas son una de las zonas más importantes, acumulan sudores, olores, restos de desodorante etc... Primero tienes que pasar un disco o algodón con agua micelar por encima y después poner el agua tibia. A continuación aclararlas bien y hacer un masaje suave por cada axila con un jabón suave durante veinte segundos, ni más, ni menos.
Si has llevado durante todo el día el conocido "clean look", con un moño muy apretado, aunque suene raro, aplica laca por encima para aflojar el fijador y que no se quede pegado, después pasa un cepillo por el cuero cabelludo para separar. Puedes incorporar como paso extra el prechampú pero aplícalo directamente en las raíces y deja actuar, después, lava el cabello y vuelve a aplicar el champú para limpiar restos.
Antes de meterte en la ducha es importante que hayas lavado tu cara y retirado todo el maquillaje con limpiador y tónico facial. No es bueno entrar directamente con productos en la cara pensando en lo típico: "con el agua se irá", porque no es así. De hecho, los restos se quedarán en la piel, tapando los poros. Al salir notarás la piel pastosa como si no estuviese limpia del todo, y las consecuencias suelen ser brotes de acné e irritación.
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