JOVEN CON MUCHO TALENTO
La historia de Marta Morato, la joven gallega que conquista la arquitectura neoyorquina
Con solo 28 años, Marta Morato ha trabajado en proyectos internacionales desde Nueva York y recorrido 16 ciudades gracias a una beca de la Fundación Renzo Piano, sin perder nunca el vínculo con Galicia, donde nació su pasión por la arquitectura.

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En España no faltan ni la formación ni el talento. El país cuenta con universidades de prestigio y una generación de jóvenesmuy preparados, creativos y con ambición. Desde ingenieros y científicos hasta artistas, diseñadores o emprendedores.
Sin embargo, a pesar de una sólida base, el sistema no siempre les ofrece las oportunidades necesarias para desarrollarse profesionalmente. Falta de inversión, precariedad laboral, escasas oportunidades de crecimiento o entornos poco innovadores son algunos de los motivos que empujan a muchos de ellos a hacer las maletas.
Esta es la historia de Marta Morato, una joven arquitecta de Santiago de Compostela que, a sus 28 años, está trabajando en grandes proyectos desde Nueva York. Además de recorrer, en 40 días, 16 ciudades con maravillas arquitectónicas tras recibir una distinción que solo se otorga a 3 jóvenes en todo el mundo. La conocemos gracias a la entrevista que hizo para La Voz de Galicia.
Un nuevo destino para Marta: Nueva York
Desde Nueva York, donde trabaja actualmente en el prestigioso estudio Grimshaw Architects, Marta sigue construyendo una trayectoria familiar: creció en una familia ligada a la arquitectura, con un padre, un tío y una prima que también ejercen la profesión.
De pequeña, acompañaba a su padre por las calles de Santiago de Compostela, fascinada por espacios como el parque de Bonaval y el Museo de Arte Contemporáneo, sin saber que años más tarde la arquitectura se convertiría también en su forma de vida.

Después de formarse en Madrid y dar sus primeros pasos en un pequeño estudio, Marta ganó el premio Arquia, uno de los reconocimientos más importantes para jóvenes arquitectos en España. Con ese impulso, eligió Nueva York como su próximo destino.
Su nuevo trabajo en la gran ciudad
Entonces, se incorporó a Grimshaw Architects, una firma internacional especializada en grandes infraestructuras públicas, como aeropuertos y estaciones de tren. Desde el inicio, Marta se vio inmersa en un entornocolaborativo, trabajando codo con codo con ingenieros, paisajistas y consultores, rodeada de un equipo internacional.
En estos casi dos años en la ciudad, ha participado en ambiciosos proyectos, como las ampliaciones de los aeropuertos JFK de Nueva York, Charleston de Carolina del Sur o Houston de Texas.

Sin embargo, el proyecto que más la ha marcado ha sido el jardín botánico de Maine, el más grande de Nueva Inglaterra. Allí, ha podido aportar sus conocimientos técnicos y también su sensibilidad personal, dejando huella en un entorno natural repleto de senderos y esculturas mitológicas.
La gran ruta arquitectónica por todo el mundo
En paralelo a su carrera en Estados Unidos, Marta fue seleccionada por la prestigiosa Fundación Renzo Piano para participar en un programa único que cada año solo premia a tres jóvenes arquitectos en todo el mundo.

Durante 40 días, emprendió un auténtico maratón arquitectónico que la llevó a recorrer algunas de las obras más emblemáticas del reconocido arquitecto italiano en ciudades como París, Lausana, Zúrich, Ginebra, Lisboa, Bilbao, Santander, Londres, Hong Kong, Shanghái, Kioto, Osaka, Tokio, Sídney e incluso la remota isla de Nueva Caledonia.
Más allá de contemplar edificios icónicos, el viaje le permitió dialogar con quienes los gestionan y mantienen vivos, enriqueciendo así su visión profesional desde una perspectiva global. La experiencia culminó en la sede de la fundación, en Génova.
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A pesar de haber recorrido medio mundo y estar plenamente integrada en la dinámica de Manhattan, Marta no olvida sus raíces. Sigue sintiéndose profundamente conectada con Galicia, especialmente con su arquitectura y materiales.
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