Vuelta al cole

Vuelta al cole, vuelta a los virus: “Mi principal miedo sería que el niño no esté vacunado”

Federico Martinón, jefe de Pediatría del Clínico de Santiago, recuerda a las familias la importancia de mantener al día la vacunación.

Grupo de niños en la vuelta al cole

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También marcan la vuelta al cole aunque no aparezcan en ninguna lista: los mocos, la tos, algún episodio de fiebre y, en algunos casos, vómitos y diarreas. Con los niños de nuevo juntos en las aulas, los primeros virus de la temporada empiezan a circular y, como ocurre cada año, muchos terminan viajando del colegio a casa.

En la calle, una madre nos cuenta que su hijo ya ha pasado un virus gastrointestinal y que terminó contagiándoselo a ella. Una abuela explica que sus nietos también lo tuvieron durante la primera semana de colegio, aunque ya están recuperados. Para ellas, no hay demasiada sorpresa. “Esto pasa todos los años”, resume una de ellas.

También quienes trabajan de cara al público y están en contacto habitual con niños perciben que algo empieza a moverse, aunque con una particularidad este septiembre: las temperaturas siguen siendo más propias del verano que del otoño. En una librería frecuentada por familias creen que los catarros y otras infecciones respiratorias pueden estar llegando algo más tarde de lo habitual.

Pero, ¿qué hay realmente detrás de esta vuelta a los virus? Federico Martinón, jefe de Servicio de Pediatría del Hospital Clínico Universitario de Santiago, explica que el regreso a las aulas no provoca por sí mismo más infecciones, pero sí reúne las condiciones para facilitar su transmisión. Los niños vuelven a compartir espacios, juguetes y contacto cercano después de las vacaciones y, además, comienza progresivamente la temporada de determinadas infecciones.

Las infecciones más frecuentes

Entre las más habituales están las respiratorias, especialmente a medida que avanza el otoño y llega el invierno. La gripe, el virus respiratorio sincitial y otros virus circulan siguiendo patrones estacionales. También son frecuentes los virus gastrointestinales, que pueden provocar vómitos y diarrea y que, en ocasiones, aparecen en forma de brotes.

La mayoría son procesos autolimitados, aunque pueden obligar a los niños a quedarse en casa y, en determinados casos, pueden complicarse.

Ante los próximos meses, el pediatra pone el foco en una cuestión concreta: la vacunación. “Mi principal miedo sería que el niño no esté correctamente vacunado”, señala Martinón. La entrada en el colegio puede ser también un buen momento para comprobar que los niños tienen al día las vacunas correspondientes y reforzar la protección frente a aquellas infecciones para las que existe vacunación.

Entre ellas están las campañas estacionales, como la vacunación frente a la gripe en los niños, y la protección frente al virus respiratorio sincitial en los lactantes más pequeños.

El tiempo también juega su papel. La temperatura, la humedad y los espacios cerrados pueden favorecer la supervivencia y transmisión de determinados virus. Y el cambio climático puede alterar los calendarios habituales de algunas infecciones, haciendo que determinadas temporadas se adelanten o se retrasen.

Higiene, ventilación y sentido común

Pero Martinón evita convertir esta situación en una alerta. La epidemiología de las infecciones depende de muchos factores y no se puede atribuir cada cambio exclusivamente al clima. Un otoño más cálido puede modificar el momento en el que aparecen algunos virus, pero no permite por sí solo establecer una relación directa entre cada episodio y el cambio climático.

La recomendación es mucho más sencilla: sentido común. Lavarse las manos con frecuencia, ventilar los espacios, enseñar a los niños a toser o estornudar sobre el codo y evitar que acudan al colegio cuando están realmente enfermos son algunas de las medidas básicas para reducir los contagios.

“No se trata de aislar a los niños ni de meterlos en una burbuja”, explica Martinón. Los virus forman parte de la infancia y seguirán circulando. El objetivo, señala, es reducir las posibilidades de contagio y evitar que una infección pase del aula a casa y vuelva de nuevo al colegio.

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