Bronquilitis

La tormenta perfecta de los virus dispara los casos de bronquiolitis en menores de cuatro años

Los VRS, virus respiratorios, los virus de la gripe y los de la COVID-19 han confluido provocando más infecciones respiratorias que otros años. Los sistemas de prevención que aprendimos durante la pandemia sirven igualmente para evitar los contagios y enfermedades como la bronquiolitis.

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Este año, sí. Este año, desgraciadamente, se ha producido lo que los especialistas de Urgencias, neumólogos y pediatras esperaban: la tormenta perfecta de los virus sin barreras. Los virus clásicos, los VRS, los virus respiratorios han vuelto a ocupar el espacio que colonizaban antes de la pandemia. Comparten protagonismo, eso sí, con los de la gripe y la covid y atacan a la población más vulnerable: mayores de 65 años y menores de cuatro. Hasta este año, los bebés han estado protegidos en una burbuja aséptica, rodeados de adultos, otros niños con mascarilla, mucha higiene, grupos estanco, y distancia de seguridad. Ahora la vuelta a la normalidad, la llegada del frío, las guarderías y hermanos mayores en colegios son un cóctel perfecto para fabricar infecciones.

Estas infecciones han elevado el número de ingresos en las urgencias de los hospitales en nuestro país, un 40% más que antes de la pandemia por estas fechas. Los primeros brotes empezaron a finales de septiembre siguen subiendo y todavía no hemos llegado al pico.

Cómo diferenciar la gravedad en la bronquiolitis

En los más pequeños, hay que diferenciar entre los casos graves de los leves. Fiebre alta, tos, mucosidad, falta de apetito, pitidos, dificultad para respirar, color gris de la piel... son síntomas que pueden considerarse graves y hay que acudir a un centro de urgencias. Pero la mayoría de los casos la bronquiolitis cursa leve, décimas de fiebre, mucosidad, tos... Estos cuadros, dicen los especialistas, pueden tratarse en casa con paracetamol, mucha hidratación, limpieza nasal y comida a demanda sin forzar.

La tormenta perfecta está provocada por virus y para estos no hay antibióticos. Se pueden tratar los síntomas, pero no erradicar la causa. Existen medicamentos recién aprobados, monoclonales que solo se aplican con prescripción médica, en hospitales o centros de salud. Son inyectables y protegen de estos virus infecciosos. Están destinados a los bebés, sobre todo a los que han nacido con problemas de cardiopatías, pulmones inmaduros.

Para evitar los contagios, lo más importante es poner en práctica lo que aprendimos durante la pandemia, distancia de seguridad, mucha higiene, mascarilla y aislar a los niños cuando están enfermos, porque ellos son los vectores de los virus. Si están enfermos, mejor no llevarlos ni a la guardería ni al colegio.

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