Hay hoteles en los que los huéspedes son caballos y las habitaciones son cuadras. Algunos están de paso o vienen de competiciones y los alojan aquí por días. Sin embargo, hay quienes están en este hotel todo el año.

La jornada comienza sobre las ocho o nueve de la mañana, cuando les sirven el desayuno y, después, unos se van a su rato de recreo y otros a trabajar.

Las instalaciones están adaptadas a ellos, con mucho campo y pistas. Los servicios del hotel incluyen el mantenimiento y todos los cuidados: peluquería y cepillado, servicio de herraje, veterinario bajo demanda y tres comidas al día.