En la residencia pública de gestión privada Domus VI, las cucarachas están por todas partes: por las paredes, en las camas, en los vasos de las medicinas y hasta corriendo por el cuerpo de ancianos dependientes, de los que la mayoría no pueden hablar ni moverse.

Además, según denuncian sus familiares, hay goteras, desperfectos y los internos están con ventiladores en las habitaciones porque no funciona el aire acondicionado. Asimismo, los numerosos ancianos aparecen con lesiones, golpes e infecciones de orina.

Los sindicatos, por su parte, denuncian que cada vez contratan a más auxiliares en prácticas y que nadie las supervisa.

Los gestores no quieren hablar ante las cámaras, pero aseguran que han pasado las inspecciones de la Comunidad de Madrid, la última hace menos de una semana.