Los jabalíes bajan de las montañas próximas a Barcelona buscando comida y agua. Estos animales acaban destrozando el pueblo y comiéndose los restos de basura que dejan los vecinos. En el pueblo aseguran que es muy fácil verlos y que están "hartos". "Es una plaga", dicen.

Ahora, unos cazadores han ideado la forma de ahuyentarles: echan orina de lobo en los caminos por los que bajan los jabalíes y así los ahuyentan.

El problema es que el efecto no dura mucho tiempo. De momento, utilizarán este método hasta que encuentren una solución que aleje sus huellas.