Los halagos de sus amigos demuestran que su legado, el profesional y el personal serán eternos.

Asturiano de nacimiento y de corazón escenificó parte de su vida en Madrid. Tanto que el actor tendrá su propia calle en la capital.

Precisamente en el madrileño Teatro Amaya, donde ha pasado los últimos años de su vida le recuerdan como un trabajador incansable.

Durante gran parte de su vida hizo reir pero hoy los que le quieren lloran su pérdida.