Violencia de género

Carmen, atleta y superviviente de la violencia de género: "Mientras estaba viva tenía opciones de cualquier cosa"

El 12 de marzo de 2010 su maltratador la lanzó desde un tercer piso. Le provocó una lesión medular y se quedó parapléjica. Le denunció pero archivaron la demanda por falta de pruebas. Desde entonces nunca volvió a ser la misma pero gracias a la terapia y a sí misma, ha conseguido rehacer su vida. Es atleta y campeona de España de Atletismo adaptado en diferentes modalidades. Carmen es una superviviente de la violencia de género.

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Son las 12 y media del mediodía. Carmen nos espera en su casa, perfectamente adaptada a sus necesidades. A lo lejos, en la puerta, la vemos sentada en su silla de ruedas. Mientras la acompañamos al salón, empieza a contarnos su historia. Y su historia tiene dos partes. La línea la ha marcado la violencia de género.

La historia de una superviviente de violencia de género

La noche anterior al 12 de marzo del 2010 Carmen discute con su pareja de entonces. No sabe por qué pero una agresividad que pocas veces había visto antes la asusta. Llama a su tía que trata de mediar en la discusión. Pasa. Con el terror en el cuerpo se va a la cama. No deja de llorar y el agotamiento la puedo. Se hace de día, se gira y le ve la cara. "Era como las películas de terror, yo sabía que iba a pasar algo, lo sabía", sentencia.

Sin pensarlo, baja las escaleras del dúplex que compartían y se encierra en el baño. Él, desde fuera, le hace creer que se va a trabajar. En el momento en el Carmen escucha el ascensor, sale de ese cuarto y se lo encuentra de frente. "Y recuerdo una última frase: Yo hoy sí voy a ir a trabajar, tú no?". La arrastra hacia la terraza y la lanza por la ventana, "me tiró desde un tercer piso", concluye.

Carmen se despertó en el hospital, postrada en una cama. Su agresor le había provocado "una lesión medular completa que implica falta de movilidad", desde más o menos, la altura del ombligo. Así que desde entonces Carmen vive sentada en una silla.

"Me tiró desde un tercer piso"

Fue el último episodio de violencia, el más extremo, pero previamente había habido muchos más. La mayoría fueron malos tratos psicológicos. La anuló, la alejó de su familia y Carmen dejó de ser Carmen. La inseguridad era absoluta. "Llega un momento en el que tú te levantas por la mañana y ya no sabes qué tienes que hacer, qué tienes que decir, cómo tienes que vestir", explica. Y añade, señalándose el brazo, "las marcas aquí en el brazo, de cuando me agarraba, se iban a la semana pero el terror... convivo con él a día de hoy".

Carmen sufrió maltrato durante dos años

Así aguantó dos años. Todo terminó con aquel 12 de marzo de 2010. O casi. Porque, cuenta, acabó la violencia de género y empezó la institucional. Estuvo meses ingresada, pasó por el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo y cuando salió se fue directamente a denunciar. Nadie, dice, había hecho nada hasta entonces, "hasta que yo no salgo del hospital seis meses más tarde, nadie investiga nada", reprocha.

Su sorpresa llegó cuando el juez decide archivar la demanda por falta de pruebas. "¿Pruebas de qué?", se pregunta. Ahí llegó otro calvario para ella. Con rabia e impotencia, ejemplifica lo que sufrió, "emitieron un informe donde usaban expresiones de tipo: no cumple con el perfil". Cree que hay un problema, que la sociedad ha avanzado más que las propias administraciones y que hay que hacer un análisis profundo de esa materia. "Hay que plantear las cuestiones de prueba de otra forma", concluye, demás de tener más sensibilidad.

"Me di cuenta de que había tenido muchísima suerte, la vida no era una cuestión de estar de pie o sentada"

Pero Carmen nunca se rindió. Y luchó. Primero, contra ella misma. La vida le cambió con ese ataque pero, asegura, porque sobrevivió. "Me di cuenta de que había tenido muchísima suerte, que no era una cuestión de forma la vida, de estar de pie o sentada. Que mientras estaba vivía tenía opciones por delante de cualquier cosa", explica. Y vaya si las tuvo.

Se enfrentó a sus miedos, a su pasado y a su discapacidad y supo sacar lo mejor de ella. "Soy atleta, soy campeona de España de 800, 1.000 y 5.000 metros". Y ha creado una fundación, enfocada a ayudar a las personas con discapacidad. Ha rehecho su vida y vive, relativamente feliz, como ella dice, con sus dos hijas.

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