Cáncer

Un tratamiento desarrollado en Andalucía logra controlar un tumor cerebral en el 96,5% de los pacientes

El estudio realizado en siete hospitales andaluces analiza una terapia para un tipo de glioma que afecta especialmente a personas entre los 20 y los 50 años.

Algunos de los responsables de la investigación médica

Algunos de los responsables de la investigación médica Antena 3 Noticias

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Un tratamiento desarrollado y estudiado en Andalucía ha conseguido mantener bajo control la enfermedad en el 96,5% de los pacientes con gliomas cerebrales de grado 2 analizados en una investigación multicéntrica. Se trata de un tipo de tumor que aparece en las células que dan soporte a las neuronas del cerebro y de la médula espinal y cuya incidencia es especialmente relevante entre los 20 y los 50 años.

La investigación, en la que han participado siete hospitales andaluces y que está coliderada por la Unidad de Oncología Médica del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla, estudia el uso de vorasidenib, una terapia dirigida contra determinadas alteraciones de los genes IDH1 e IDH2.

Un tumor que aparece especialmente en personas jóvenes

Los gliomas de grado 2 suelen presentar un crecimiento lento, pero pueden reaparecer después de la cirugía y evolucionar con el paso del tiempo hacia formas más agresivas. Su aparición en personas de entre 20 y 50 años hace que el impacto de la enfermedad sea especialmente relevante. Muchos de los pacientes se encuentran en plena etapa laboral y familiar cuando reciben el diagnóstico y pueden llegar a convivir durante décadas con la enfermedad. Por eso, uno de los principales objetivos de los especialistas es conseguir frenar la evolución del tumor durante el mayor tiempo posible y retrasar, cuando sea posible, tratamientos más agresivos.

El 96,5% de los pacientes mantuvo la enfermedad controlada

El estudio ha analizado la evolución de 58 pacientes tratados entre 2024 y 2025. Tras un seguimiento de 9,4 meses, 50 de ellos mantenían la enfermedad estable. Otros cinco pacientes presentaron una respuesta parcial al tratamiento, mientras que en tres casos se produjo progresión del tumor. En conjunto, 55 de los 58 pacientes mantuvieron la enfermedad controlada, lo que supone el 96,5% de los participantes.

Los investigadores señalan que todavía es necesario prolongar el seguimiento para conocer cuánto tiempo puede mantenerse este efecto.

Una terapia que puede retrasar otros tratamientos

El vorasidenib actúa sobre determinadas alteraciones de los genes IDH presentes en estos tumores. Su utilización puede permitir retrasar la radioterapia y la quimioterapia en paciente seleccionados.

El objetivo no es hablar de una curación del tumor, sino de frenar su evolución y mantener la enfermedad controlada durante el mayor tiempo posible, preservando la calidad de vida de los pacientes. La investigación ha analizado además la evolución de las crisis epilépticas, una de las manifestaciones que pueden acompañar a estos tumores. Antes de comenzar el tratamiento, 24 de los pacientes sufrían crisis epilépticas. Después de iniciar la terapia, 19 de ellos lograron controlarlas.

En cuanto a los efectos secundarios, el más frecuente fue la elevación de las enzimas hepáticas, aunque en la mayoría de los casos fueron leves o moderados y solo uno de los pacientes tuvo que abandonar el tratamiento debido a la toxicidad.

Un reconocimiento a la investigación andaluza

El estudio, en el que han participado siete hospitales andaluces, está coliderado por la Unidad de Oncología Médica del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla. El trabajo ha sido reconocido y premiado por la Sociedad Española de Oncología Médica.

Los investigadores continuarán realizando el seguimiento de los pacientes para determinar durante cuánto tiempo se mantiene el control de la enfermedad y cuál es el beneficio a largo plazo de esta terapia. Por ahora, los resultados abren una nueva vía para pacientes que, en muchos casos, reciben el diagnóstico entre los 20 y los 50 años, una etapa de la vida en la que mantener el tumor controlado y retrasar tratamientos más agresivos puede tener un impacto especialmente importante.

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