Salud
El dolor de espalda, un problema que sufrirá el 80% de la población en algún momento de su vida
La falta de actividad física y de fuerza muscular puede hacer que soportemos peor los esfuerzos del día a día.

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El dolor de espalda se ha convertido en uno de los problemas de salud más frecuentes y con mayor impacto en nuestra vida diaria, tanto, que se considera el segundo problema de salud crónico más frecuente por detrás de la hipertensión arterial. En España, una de cada cinco personas de 15 años o más sufre dolor de espalda crónico en la zona lumbar, un 18,5% de la población.
Además, la lumbalgia afecta con mayor frecuencia a las mujeres que a los hombres: un 22,1% de las mujeres la padece frente al 14,7% de los varones.
Y no es un problema que aparezca únicamente de forma puntual. Se estima que el 80% de la población sufrirá algún episodio de lumbalgia a lo largo de su vida, mientras que alrededor del 18% lo padecerá de forma recurrente cada año. Su impacto también se traslada al ámbito laboral, ya que es una de las principales causas de incapacidad laboral en menores de 45 años.
Pero no es un problema exclusivo de nuestro país. La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que en 2020 la lumbalgia afectaba a 619 millones de personas en todo el mundo y se prevé que la cifra siga aumentando hasta alcanzar los 843 millones de casos en 2050. Por ello, se considera la principal causa de discapacidad a nivel mundial.
Aunque puede aparecer a cualquier edad, el dolor de espalda suele hacerse especialmente presente cuando sometemos a la columna a esfuerzos para los que no está preparada. Levantar o transportar mucho peso, realizar movimientos bruscos, mantener durante mucho tiempo una misma postura o trabajar en posiciones incómodas pueden provocar o empeorar las molestias.
También hay problemas estructurales de la propia columna que pueden estar relacionados con el dolor. Es el caso, por ejemplo, de la escoliosis, una desviación lateral de la columna, o de la hiperlordosis, cuando la curvatura de la zona lumbar es más pronunciada de lo habitual. Estas alteraciones no significan necesariamente que vaya a existir dolor, pero en determinadas personas pueden contribuir a sobrecargar determinadas estructuras y favorecer la aparición de molestias.
Pero, ¿por qué nos duele la espalda ante situaciones que forman parte de nuestra vida cotidiana?
Uno de los factores que más influye es el sedentarismo. Pasar muchas horas sentados y mantener bajos niveles de actividad física puede hacer que la musculatura que participa en la estabilidad de la columna tenga una menor capacidad para soportar esfuerzos. “El dolor de espalda no surge por una mala postura o levantar grandes pesos, si no por tener capacidad muscular para ello”, cuenta Álvaro Gómez, fisioterapeuta deportivo. No se trata simplemente de tener una espalda "débil": cuando no estamos acostumbrados a movernos o a realizar determinados esfuerzos, nuestro cuerpo puede tolerarlos peor. "El típico perfil con este tipo de dolencias suele llevar una vida sedentaria", añade.
A esto se suman las posturas mantenidas durante mucho tiempo, especialmente cuando trabajamos frente a un ordenador, conducimos o utilizamos dispositivos electrónicos. Mantener una determinada posición durante horas puede aumentar la carga sobre músculos y otras estructuras, especialmente si no alternamos las posturas ni hacemos pausas para movernos.
Por eso, cuidar la espalda no consiste únicamente en evitar coger peso. Mantenerse físicamente activo, fortalecer la musculatura, cambiar de postura con frecuencia y adaptar los movimientos y el entorno de trabajo son algunas de las medidas que pueden ayudar a prevenir y controlar el dolor de espalda.
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