Ajedrez
De un verano en casa a campeón mundial: Marc Barceló, el niño prodigio del ajedrez
Marc Barceló, con solo nueve años, se ha proclamado campeón mundial de ajedrez relámpago y supera récords de prodigios como Carlsen y Kasparov. Entrena hasta cinco horas diarias y sueña con ser Gran Maestro.

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Para Marc Barceló, el ajedrez nació una tarde de verano. Su padre le enseñó las primeras jugadas, y apenas un mes después, Marc ya ganaba partidas contra él. "Di mi primera clase en el club y el entrenador vio que tenía mucho talento", recuerda. Desde ese momento, su camino en el tablero parecía inevitable.
Hoy, con tan solo nueve años, Marc se ha proclamado campeón mundial de ajedrez relámpago, un logro que lo coloca entre los talentos más prometedores de la historia. Tiene registros que, a su edad, ni siquiera habían alcanzado leyendas como Magnus Carlsen o Gary Kasparov. Según su entrenador, José Sequera, "Marc comprende muy rápido las cosas, se adapta a cada situación y no tiene techo. Es difícil que una persona en solo dos años alcance el nivel que él tiene".
"Me gustan las mates porque es de cálculo"
Entre cálculo y estrategia
El ajedrez para él es más que un juego: es un ejercicio de cálculo y concentración. "Me gustan las mates porque es de cálculo. A veces calculo siete jugadas por delante y debo estar atento a las jugadas del rival", explica el joven prodigio.
Su rutina diaria incluye hasta cinco horas de entrenamiento, combinando partidas matutinas con torneos por la tarde. Pero el colegio no se queda atrás. Marc mantiene buenas notas y asegura que encuentra tiempo para estudiar ajedrez sin descuidar sus estudios.
Talento natural y disciplina
El talento de Marc no se limita a su rapidez en el tablero. Según su entrenador, es un niño formidable, atento, divertido y juguetón, que sabe cuándo concentrarse y cómo canalizar su energía en cada partida.
Según Sequera, "trabajar con Marc es muy gratificante. Siempre está atento y aprende rápido. Tiene un nivel que sorprende a cualquiera y no se distrae con videojuegos u otras cosas".
Mirando hacia el futuro
Marc ya ha enfrentado a grandes maestros y ha salido victorioso, sorprendiendo incluso a jugadores con décadas de experiencia. Quiere convertirse en Gran Maestro: "con trabajo y esfuerzo lo puedo conseguir. En unos años me veo como ajedrecista, no el más bueno, pero sí uno bueno", dice con naturalidad.
El joven campeón también destaca la importancia de la gestión emocional: "Para controlar los nervios, respiro hondo, me relajo y antes de jugar me paseo un poco para no estar tan pegado al tablero".
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