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10.000 DESAPARECIDOS TRAS LLEGAR SOLOS A EUROPA

Unos 15.000 niños muertos desde que empezó la guerra de Siria

El impacto que provocó la imagen del pequeño Aylan muerto en una playa de Turquía no ha servido para detener la tragedia de quienes huyen de la guerra en Siria. Ese conflicto continúa, aún más sangriento, y con él, el drama para centenares de miles de personas, especialmente para los más pequeños.

Alfredo Boto / Ana Muñiz | Madrid
| 03.07.2018 02:07

Son víctimas de bombardeos, hambrunas y asedios. Sólo en el último año, se calcula que más de 420 niños han perdido la vida. Cerca de 15.000 desde que comenzó el conflicto hace cinco años.

Hace un año fue Aylan en la costa turca. El pasado agosto, Omran en un bombardeo de Alepo. Son dos víctimas que ponen rostro y nombre a una tragedia, la de la guerra de Siria, que ya ha cumplido cinco años y medio y que ha dejado 300.000 muertos.

“Muchas veces son fenómenos mas bien efervescentes, que realmente no llegan a cambiar la vida de muchos otros niños en una situación muy similar a la de Aylan”, según asegura Andrés Conde, director general de Save The Children España.

Los que sobreviven, lo hacen en circunstancias extremas: sin agua, sin medicinas, sin alimentos... Según UNICEF, casi cuatro millones de niños, un menor de cada tres, sólo conocen la guerra. En total, son 8 millones y medio los menores que crecen en un ambiente de violencia, miedo y desarraigo.

En los campos de refugiados de los países vecinos al escenario del conflicto se hacinan miles de ellos. Pequeñas naciones como Jordania o Líbano hacen un esfuerzo titánico para alojarles, pero muchas veces no lo consiguen. Es por ello que miles de familias buscan un refugio más seguro en Europa.

Un viaje lleno de peligros, que muchos acaban solos, convirtiéndose en víctimas de todo tipo de abusos. “Sabemos que son decenas de miles. Según datos de Europol son más de 10.000 niños en paradero desconocido, que llegaron a Europa solos, y que Europa no sabe dónde se encuentran”.

Dentro de la tragedia, una imagen difundida este viernes muestra la capacidad de los menores a adaptarse a las circunstancias más difíciles. Un grupo de niños de Alepo, una de las ciudades más castigadas por la guerra, convierte el socavón de un obús en una improvisada piscina.

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