Durante un acto electoral en la localidad de Montegranaro, Salvini ha dicho que "la droga hace daño, si hubiera que legalizar o liberalizar algo, hablemos mejor de la prostitución, dado que hacer el amor es siempre bueno de manera protegida, controlada médicamente".

Salvini prometió el cierre de las numerosas tiendas que venden en Italia el llamado "cannabis light", que no supera una concentración del 0,5 % de tetrahidrocannabinol, el principio que concede efecto psicoactivo. Para el líder de la ultraderechista Liga este tipo de tiendas podrían "arruinar a las futuras generaciones", sobre todo, dijo, porque "la edad del primer consumo se ha reducido hasta los once y doce años".

"Mi problema es quitar la droga de las calles, de las tiendas y de las escuelas porque hay muchos más modos de divertirse, más sanos e inteligentes. Espero que la política sea unánime sobre esto. Las drogas hacen daño, no hay drogas buenas", señaló. Por esa razón ya se ha procedido a cerrar varios negocios en la región de Las Marcas, dado que las autoridades consideraban que la marihuana que vendían excedía el límite máximo de principio activo, y ha emanado una directiva para intensificar los controles.

Por otro lado ha pedido a sus socios en el Gobierno, los populistas del Movimiento Cinco Estrellas, que retiren del Senado su propuesta de ley sobre la legalización, uno de los varios textos en tramitación parlamentaria sobre esta cuestión.

Salvini, que hace unas semanas llegó a someterse a una prueba de drogas de un periodista en la calle, también arremetió contra el alcohol y el tabaco, un vicio este último que ha abandonado en varias ocasiones, la última "hace un mes", declaró. En Italia está penada la inducción a la prostitución y el ministro recientemente se mostró partidario de la reapertura de los prostíbulos, clausurados de desde 1958 gracias a una ley de la senadora socialista Lina Merlin.