ASESINATO

Se resuelve un asesinato de hace 160 años tras desenterrar un perro una botella de veneno en el jardín de su casa

El dueño del perro cree que la botella contenía el veneno que usó una mujer para asesinar a su marido en 1865 en Reino Unido.

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Un labrador llamado Stanley, ha resuelto un crimen cometido hace más de 160 años tras desenterrar en el patio de su casa una botella de veneno. Según el medio The Guardian, Paul Phillips, el dueño de Stanley, descubrió la botella en la que se podía ver la frase "no llevarse".

El descubrimiento de la botella le hizo recordar un artículo que había leído sobre el asesinato por envenenamiento de William Ashford a manos de su esposa, Mary Ann Ashford, en 1865, y una investigación posterior reveló que la pareja podría haber vivido junto a su casa. La mujer, que mantenía una relación adúltera con un hombre 22 años más joven que ella, fue declarada culpable y ahorcada ante 20.000 personas.

Stanley volvía al mismo lugar

Su perro, volvía en varias ocasiones para excavar en la misma zona del jardín y el dueño lo arreglaba constantemente, aun así seguía haciéndolo.

Sobre el caso, "Me pareció algo realmente interesante cuando lo limpié y recordé algo sobre el asesinato", declaró a la prensa inglesa Paul Phillips. "Busqué en internet y encontré información sobre Clyst Honiton y el ahorcamiento de Mary Ann. No sé por qué la enterraron aquí, ¿Qué posible motivo tendrían para enterrarla? Podría haber sido la botella que ella usaba", razona el dueño de Stanley.

Tras encontrar la botella, Paul buscó en internet y encontró que se trataba de una botella de veneno del siglo XIX.

El asesinato de 1866

El juicio de Mary Ann Ashford tuvo lugar en Devon el 16 de marzo de 1866. Las crónicas de la época dicen que el jurado tardó solo unos minutos en llegar a un veredicto de culpabilidad. La mujer fue ahorcada en Exeter, pero su ejecución fue un desastre: tardó varios minutos en morir y este hecho cambió la opinión pública sobre las ejecuciones públicas, lo que fue clave para su abolición en Gran Bretaña.

"Es fascinante haber encontrado en mi jardín un pedacito de historia de una mujer que fue fundamental para el fin del castigo corporal hace 160 años", dice Paul Phillips.

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