El rescate de 54 migrantes por el velero Alex de la ONG italiana Mediterranea y la negativa de Italia de conceder un puerto prefiguran un nuevo pulso en el Mediterráneo Central, como en el caso del Sea Watch, que acabó con el arresto y posterior liberación de su capitana.

A las 04.00 horas de esta madrugada, el velero notificó que estaba a 12 millas de Lampedusa y que se les ha prohibido entrar en aguas territoriales en aplicación del decreto de seguridad aprobado recientemente en Italia. La misma ONG comunicó que Malta esta mañana había dado su autorización al desembarco.

Pero Mediterránea comunicó en Twitter que "debido a las características del barco y las condiciones psicofísicas de las personas a bordo no estaban capacitados para afrontar la travesía hacia Malta". Sin embargo dieron su total disponibilidad para que lanchas maltesas o de la Guardia Costera italiana transborden a los migrantes a tierra firme.

El ministro del Interior, Matteo Salvini, explicó hoy que Malta ha dado la disponibilidad a la llegada del barco, y por tanto se ha indicado un puerto seguro y que "en caso de desobediencia se trataría de un caso de una gravedad inaudita".

"Basta amigos, si rechazáis Malta entonces es evidente que se trata de un acto de piratería, ya que en este caso no estamos hablando de Libia", dijo Salvini.

Durante la jornada de ayer, el barco de la ONG Open Arms, otra nave humanitaria que se encuentran en el Mediterráneo Central, asistió a los 54 migrantes rescatados. Oscar Camps, conocido principalmente por ser el fundador y director de la ONG badalonesa Proactiva Open Arms, ha destacado que "el derecho marítimo no existe cuando interviene la política". "Devastadores los testimonios que nos cuentan de lo que han vivido", añadió la ONG española en Twitter.