Una misionera estadounidense será juzgada por la muerte de 105 niños en Jinja, Uganda. Se trata de Renee Bach, tiene 30 años y vivía en Virginia, Estados Unidos. Hasta que hace una década viajó a Uganda para convertirse en voluntaria y crear un centro de desnutrición infantil y tratar así esta enfermedad.

Trató a 900 niños aproximadamente, sin embargo, los documentos dicen que se murieron 105 infantes los que acudieron al centro. Ahora se enfrenta a los tribunales pues ha sido acusada por ejercer la medicina sin ser profesional.

Todo comenzó cuando viajó a Jinja por primera vez en 2007, estuvo allí durante siete meses y cuando regresó a su país decidió que volvería para fundar una organización sin fines de lucro llamada 'Serving His Children', un centro para tratar la desnutrición infantil.

La mujer obtuvo fondos gracias a las donaciones que recibía su iglesia. Gracias a ese dinero pudo alquilar una casa grande en uno de los distritos más pobres de Jinja, Masese.

Al principio construyó una casa en la que ofrecía comida gratis a los niños hasta que recibió una llamada de un trabajador infantil que le preguntó si podía ayudar a niños desnutridos. Su única función sería garantizar raciones gratuitas de los alimentos y medicamentos que los médicos les habían prescrito y capacitación a las madres sobre nutrición.

Finalmente, en 2010 abrió su centro de desnutrición. Este centro no era un hospital y ella no era médico. Sin embargo, contrató a enfermeras y médicos. De los 940 niños que acogió con desnutrición severa, 105 murieron.

El centro tuvo que cerrar cuando una abogada ugandesa de derechos civiles se conmovió por la muerte de estos niños y comenzó un juicio contra Renee Bach por operar en una institución médica ilegal. Ahora la misionera tendrá que rendir cuentas ante un tribunal.