La temperatura global fue superior al promedio y julio de 2019 se ha convertido en el mes más cálido desde que existen registros en todo el mundo, superando al de 2016 en 0,04ºC.

Hemos visto los glaciares de Groenlandia, derritiéndose al ritmo de once mil millones de toneladas de hielo al día, o como en Tailandia un lago se ha quedado seco dejando al descubierto un templo budista, que nadie recordaba.

Según el boletín Copernicus Climate Change, el pasado julio fue 0,56ºC más cálido que el promedio para este mes de 1981-2010.

Europa occidental estuvo por encima del promedio, en gran parte debido a la ola de calor corta pero muy intensa en la última semana del mes. El pasado 25 de julio se registraron nuevas máximas históricas de temperatura en Alemania, Bélgica, Luxemburgo, Países Bajos y Reino Unido. París alcanzó una temperatura sin precedentes, 42,6 grados, y en Noruega se vivieron noches tropicales, por encima de los 20 grados. La causa de la ola de calor fue el aire cálido procedente del norte de África y España.

A nivel mundial, las temperaturas fueron más altas que el promedio de 1981-2010 en Alaska, la isla de Baffin y Groenlandia, partes de Siberia, las Repúblicas de Asia central e Irán, así como grandes partes de la Antártida. África y Australia estuvieron por encima del promedio en casi todo su territorio.

Los expertos avisan de que las temperaturas seguirán creciendo si no se frenan las emisiones de gases de efecto invernadero. Avisan de que cuando se superen los dos grados, las consecuencias serán enormes: 3.000 millones de personas tendrán problemas de abastecimiento de agua, principalmente en las megaciudades de China o la India, y la producción de alimentos dependerá de la lluvia, lo que provocará más hambrunas, además del peligro de desaparición de selvas y humedales y de la extinción de animales, según un informe de Ecologistas en Acción.