Embarazada

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LOS PADRES SON DE SAN DIEGO, CALIFORNIA

Una madre mexicana busca a su hijo tras un acuerdo de gestación subrogada fallido que acabó con el rapto del bebé

El bebé nació con varias complicaciones de salud, lo que hizo que los padres, una pareja gay de California, se desentendieran del recién nacido y fuera la gestante quien se hiciera cargo de él. Sin embargo, pasados varios meses, uno de los padres pidió llevarse al niño para hacerle una prueba de ADN y no ha vuelto a aparecer.

Laura, gestante mexicana en un acuerdo de vientre en alquiler por 560 dólares (477 euros) mensuales durante la gestación, se quedó con el bebé enfermo cuando la pareja contratante se desentendió, pero uno de ellos regresó a Tabasco de donde se ha llevado al niño, ahora en paradero desconocido.

Tabasco es uno de los dos estados de México -junto con Sinaloa- donde se permite la maternidad subrogada, aunque con la reforma de la ley del año pasado, esta práctica quedó más limitada y dejó fuera a parejas homosexuales, solteros y extranjeros. Sin embargo, antes de que se efectuara este cambio, la laxa normativa permitió que Laura y los contratantes, Eduardo y David, una pareja de San Diego (California), llegaran a un acuerdo en 2015 de alquiler de vientre sin firmar un contrato, afirma Alex Alí Méndez, abogado que lleva el caso por parte de la madre.

En la agencia que sirvió de intermediaria prometieron a Laura una compensación económica mensual de 10.000 pesos (560 dólares) y apoyo para continuar sus estudios y conseguir trabajo. Sin embargo, Laura y la pareja de California notaron que la agencia estaba cometiendo irregularidades -no estaba pagando a la gestante- y decidieron continuar con su acuerdo de manera independiente.

El niño, Valentino, nació en octubre de ese año con varias complicaciones de salud, entre ellas displasia pulmonar, un mal que afecta a los bebés prematuros. Los médicos comenzaron a tratarle en una clínica particular, pero los contratantes alegaron que no podían seguir costeando este gasto, por lo que Laura propuso inscribir al bebé como su hijo, para que este pudiera estar incluido en el seguro médico de su marido. Poco después, tras una discrepancia entre Laura y su esposo y la pareja contratante en relación con una cirugía que el bebé necesitaba, Eduardo y David dejaron de estar en contacto. La familia de Laura, quien con 33 años tiene dos hijos más, no volvió a saber de los contratantes hasta el pasado julio, cuando Eduardo regresó a Tabasco, cuenta el abogado.

Eduardo amenazó y engañó a Laura; le dijo que se iba a llevar al niño para hacerle una prueba de ADN y que se lo devolvería, pero eso hasta el momento no ha sucedido. "Presumimos que están en Tabasco porque cuando supimos que no iban a restituir al menor como lo habían acordado se presentó una Alerta Amber -para localizar a menores desaparecidos- y con esto se bloquearon todas las salidas del territorio nacional", explica Méndez.

Además, en el acta de nacimiento aparecen los nombres de Laura y su esposo como padres del niño, por lo que ellos son los progenitores ante cualquier institución. "Para cualquier otra acción que quisiera realizar Eduardo, tendría que haber una sentencia que lo reconociera, pero hasta el momento esto no sucede", agrega. Laura, quien es apoyada por el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE), mantiene por el momento el silencio ante los medios de comunicación, debido a que está afectada por lo sucedido. "Después de dos años, (Valentino) prácticamente se ha integrado como parte de su familia, lo han tratado como uno de sus hijos", asegura.

El abogado señala que cuentan con una orden de un juez federal para que se den "todas las acciones necesarias" para localizar al niño, quien por sus enfermedades pulmonares necesita medicación diaria. Que después de un mes las autoridades locales no hayan ordenado que se restituya al menor, con la documentación aportada por la defensa, "deja al descubierto su ineficacia en la investigación de este tipo de delitos y, por otro lado, es una falta de control total por parte de las autoridades locales en el tema de la gestación".

Méndez comenta que el surgido en torno a Laura "es un problema de magnitudes que todavía están por verse" y que por el momento la defensa está pidiendo la intervención de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) para que presionen a las autoridades locales. La historia "refleja un patrón de ausencias y abusos en la práctica de la gestación subrogada en el país", subraya el GIRE al respecto, matizando que, aun con la presencia de intermediarios, la protección de las mujeres gestantes en México "no está del todo garantizada".

Este caso no es el único que arrastra complicaciones surgidas por la pasada legislación de Tabasco en materia de maternidad subrogada. A principios de año, al menos 16 bebés, muchos de ellos de padres extranjeros, permanecieron semanas sin que su identidad fuera reconocida, porque las transferencias embrionarias, aunque fueron acordadas con la antigua legislación, se produjeron con posterioridad a enero de 2016, cuando entró en vigor la nueva norma.

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