Las joyas de la corona

Las joyas millonarias que se usaron para coronar a Carlos III

En la coronación hemos podido ver una parte de la impresionante colección de joyas de la corona británica. Solo en este momento, justo después de la coronación, Carlos lucía la Corona de San Eduardo y el cetro de la cruz.

El rey de Inglaterra Carlos III y la reina consorte Camila Parker tras la coronación

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Las joyas de la corona custodiadas en la Torre de Londres por los guardianes o 'Beefeaters' han salido despué de muchos años de su encierro. Cetros, espadas, brazaletes... hoy han cobrado vida y simbolismo. La corona de San Eduardo tiene 444 piedras preciosas; rubíes, amatistas, zafiros, todas ellas montadas sobre oro macizo. Pesa en torno a los dos kilos por eso no permanece en la cabeza del monarca más de un minuto. La de la reina, por primera vez en una coronación es reutilizada en lugar de encargar una nueva. La usó María de Teck, bisabuela de su marido. Al final de la ceremonia, el rey se coloca otra joya, la Corona del Estado del siglo quince, más ligera, pesa poco más de 600 gramos.

En un momento de la ceremonia el rey recibe el Orbe. Esta es la representación del poder del monarca, el orbe dividido en tres partes, tres continentes que eran los que se conocían en el medievo.

Por primera vez una mujer ha hecho entrega de la espada del estado es la presidenta de la cámara de los comunes. Hoja de acero empuñadura de plata.

El recién coronado rey ha mantenido buena parte de la ceremonia estos dos cetros que representan el poder temporal y el espiritual del soberano. También estos dos brazaletes representan la sinceridad y la sabiduría. La Princesa de Gales y su hija Charlotte no llevan tiaras. Son tocados, eso sí, confeccionados con plata crista y bordados con hilos del mismo material precioso.

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