GUERRA DE IRÁN
Trump vincula el acuerdo de paz con Irán a que todos los países del Medio Oriente normalicen relaciones con Israel
El mandatario estadounidense ha revelado que durante sus conversaciones con líderes de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Pakistán, Turquía, Egipto, Jordania y Bahréin les ha reclamado que se sumen a los "Acuerdos de Abraham", en referencia a un reconocimiento a Israel.

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Estados Unidos e Irán están a punto de cerrar un acuerdo que podría marcar un punto de inflexión en el conflicto de Oriente Medio. Sin embargo, este lunes presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado que no firmará un acuerdo con Irán que no sea "grande y significativo" y ha incidido en que "será exactamente lo contrario" del histórico pacto nuclear firmado con Teherán en 2015, que Washington abandonó unilateralmente en 2018 durante su primer mandato.
El mandatario ha desvelado que durante sus conversaciones del sábado con líderes de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Qatar, Pakistán, Turquía, Egipto, Jordania y Bahréin, ha trasladado a estos países que "debería ser obligatorio que, como mínimo, se sumen de forma simultánea a los Acuerdos de Abraham", en referencia a un reconocimiento y a una normalización de las relacions con Israel. Trump asegura que los "Acuerdos de Abraham" han demostrado ser, para los países implicados, un impulso a nivel financiero, económico y social, incluso durante este periodo de conflicto y guerra.
El primer borrador disponible contempla un pacto con una duración de 60 días, prorrogable si ambas partes consideran que las conversaciones avanzan de forma positiva. Durante ese periodo, el estrecho de Ormuz permanecería abierto al tráfico marítimo internacional sin peajes ni bloqueos. Mientras, Irán retiraría las minas desplegadas en la zona para garantizar el paso seguro de los barcos comerciales y petroleros.
A cambio, Washington levantaría parcialmente el bloqueo sobre los puertos iraníes y flexibilizaría sanciones económicas, permitiendo a Teherán volver a exportar petróleo con mayor libertad. Esta medida supondría un importante alivio para la economía iraní pero también beneficiaría al mercado energético mundial al reducir la presión sobre el precio del crudo.
Un acuerdo con fragilidades
Sin embargo, el programa nuclear iraní, que es el asunto más complicado, quedaría aplazado para una segunda fase de las negociaciones. La administración estadounidense insiste en que Irán debe comprometerse a no desarrollar armas nucleares y a deshacerse de sus reservas de uranio altamente enriquecido. Y Donald Trump ha defendido públicamente que Estados Unidos tome el control de ese uranio como garantía definitiva.
Pese al optimismo de Estados Unidos, desde Teherán continúan mostrando cautela. Medios iraníes aseguran que todavía existen diferencias sobre algunas cláusulas del documento y recuerdan que la reapertura del estrecho de Ormuz no implica renunciar a sus reivindicaciones estratégicas sobre la zona.
El posible acuerdo también refleja un cambio significativo en el discurso de Trump. Hace apenas unas semanas hablaba de "rendición incondicional", mientras que ahora apuesta por una negociación gradual que permita ganar tiempo y estabilizar una región clave para la economía mundial.
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