"Mi hermano está muerto", con la contundencia que sólo la muerte otorga ha comenzado su última columna el periodista holandés Marcel Langedijk. Colaborador de la revista Linda, Langedijk ha relatado la agonía que llevó a Mark, su hermano pequeño a pedir la eutanasia para acabar con todo.
"Esto no es vida" le confesó Mark a Marcel. Su enfermedad no era otra que el alcoholismo. Después de 8 años de adicción, 21 ingresos hospitalarios y los mismos intentos de rehabilitación este padre de dos hijos decidió poner fin a su agonía.
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"Cuando decidió pedir ayuda ya era tarde. El alcohol ya lo había atrapado", relata el freelance que ahora prepara una novela para contar la historia. La eutanasia se practicó el pasado verano. Marcel también desvela cómo fueron las últimas horas de vida de Mark, "una tarde perfecta" si no fuera por lo terrible del final.
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