ENTREVISTA EN ESPEJO PÚBLICO

Fabiana Rosales, mujer de Guaidó: "No estamos haciendo nada malo"

La periodista Fabiana Rosales, esposa del proclamado presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, en una entrevista en Espejo Público ha dicho que "no tengo motivos para salir corriendo porque no estamos haciendo nada malo, simplemente cuidarnos. Alertar siempre a los vecinos y cuidarnos, sobre todo por la bebé"

FABIANA ROSALES: "No estamos haciendo nada malo"

Publicidad

Para Fabiana Rosales, periodista de carrera y quien tiene una hija con Guaidó, ellos no tiene motivos para salir corriendo, porque no están haciendo nada malo.

Las cámaras la buscan después de que su marido, Juan Guaidó, se erigiese presidente (E) de Venezuela y de facto ella se convirtiese en la primera dama, al menos para aquellos que ya han reconocido a Guaidó.

Con sólo 26 años, en ella se centran todas las miradas. Muy activa en redes sociales, sobre todo en Instagram, Fabiana da buena cuenta de su vida tanto profesional como personal en Instagram. Tanto de su activismo político, como de su matrimonio con Juan Guaidó, fruto del cual nació una niña, de nombre Miranda Eugenia.

De profunda fe religiosa, fue de hecho monaguilla en su localidad natal, Fabiana perdió a su padre en 2013 tras sufrir un infarto, del que no pudo ser tratado en el hospital por falta de medios.

Publicidad

Salim Malla a su llegada al aeropuerto de Bilbao.

Un integrante de la Global Sumud Flotilla denuncia la violencia sufrida durante la retención: "Hicieron lo que quisieron con nosotros"

El profesor vitoriano Salim Malla, uno de los integrantes de la Global Sumud Flotilla, denuncia la violencia recibida por parte de Israel en la intercepción sufrida la semana pasada.

¿El Kremlin en jaque? Putin blinda su seguridad ante el temor de un asesinato o intento de golpe de Estado

¿El Kremlin en jaque? Putin blinda su seguridad ante el temor de un asesinato o intento de golpe de Estado

La paranoia, alimentada por una serie de asesinatos selectivos de generales y la creciente disidencia interna, ha transformado el palacio presidencial en un búnker digital y físico donde nadie, ni siquiera el círculo más íntimo, está libre de sospecha.