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El líder ruso defiende los valores tradicionales

Putin, a punto de cumplir los 65 años, vuelve a posar con el torso desnudo durante sus vacaciones

Salir con el torso desnudo ya se ha convertido en una tradición para Vladímir Putin, que intenta así vender una imagen de hombre de acción y en perfecto estado de salud. Su imagen sin camiseta en una pradera siberiana hace tres años es una de las más populares del líder ruso.

Y, como cada verano, el presidente ruso, Vladímir Putin, se volvió a quitar la camiseta durante una de sus ya famosas escapadas siberianas, imagen con marcado cariz electoral que en apenas unas horas ya ha dado la vuelta al mundo.

"¡Toma ya!", exclamó Putin con una caña de pescar en la mano ante la obstinada resistencia de su presa en medio de un pintoresco lago de la república de Tuvá, limítrofe con Mongolia.

Salir con el torso desnudo ya se ha convertido en una tradición para el jefe del Kremlin, que intenta así vender una imagen de hombre de acción y en perfecto estado de salud, cuando está a punto de cumplir los 65 años.

Consciente de ello, el Kremlin no dudó en colgar hoy un vídeo con un nuevo capítulo de las aventuras estivales del presidente, cuyos índices de popularidad rozan los máximos históricos, con más del 80 por ciento de apoyo.

Gafas de sol, gorro de expedicionario, pantalones caqui, botas de montaña, era toda la indumentaria de Putin, que aparece más relajado y sonriente que nunca en medio de un paraje espectacular.

La imagen de Putin a caballo sin camiseta en una pradera siberiana tomada hace tres años es una de las más populares del líder ruso, que nunca ha escondido ser un abanderado de los valores tradicionales y del machismo más rancio.

Aunque son conocidos sus dolores de espalda, Putin parece estar en magnífica forma física y dispuesto a presidir el país más gran del mundo hasta 2024. En otra escena, esta vez con el agua hasta las rodillas, Putin intenta coger con las manos a un escurridizo pez que ha caído en el anzuelo.

El punto culminante de la excursión presidencial fue la pesca submarina en las cristalinas aguas de Siberia meridional al más puro estilo de los documentales sobre naturaleza salvaje. "Persiguió a un lucio durante dos horas.

No había forma de cazarlo, pero finalmente lo logró", dijo a la prensa Dmitri Peskov, el portavoz del Kremlin. Putin, que iba ataviado con traje de buzo y aletas, estuvo acompañado en todo momento por una cámara submarina, que grabó cómo supuestamente dio caza sin ayuda alguna a un lucio con un disparo certero de su arpón.

La supuesta captura hace cuatro años de un lucio de 21 kilos por Putin en el mismo lugar fue puesto en duda por las redes sociales, por lo que el Kremlin decidió esta vez cortar por lo sano y grabar la hazaña.

El presidente no se limitó a darle caza, sino que se vio cómo nadó con su trofeo hasta la balsa y esperó pacientemente apoyado en su borde que sus ayudantes midieran y pesaran la imponente presa para evitar malentendidos.

Además de pescar, aprovechó para inspeccionar en lancha varios riachuelos y cascadas apenas visitados por el hombre, practicar senderismo, buscar setas, conducir vehículos todoterreno por caminos casi intransitables y tomar el sol.

Putin también se dio un refrescante baño en un lago de la zona, donde, pese a ser verano, las temperaturas durante la noche descienden hasta los 5 grados sobre cero.

"La temperatura del agua del lago no superaba los 17 grados, lo que no impidió al presidente darse un baño", explicó Peskov, quien no aludió a las estrictas medidas de seguridad que suelen acompañar al líder ruso allá donde va, aunque sea de vacaciones.

La escapada siberiana de Putin ha tenido en esta ocasión una mayor resonancia de lo habitual debido a la cercanía de las elecciones presidenciales.

Putin aún no ha confirmado que se presentará a la reelección en marzo de 2018, aunque todos los analistas dan por hecho tanto que lo hará después del verano como que será reelegido con un resultado histórico.

Mientras, el Kremlin aprovecha cualquier ocasión para gritar a los cuatro vientos que su jefe no tiene parangón entre los grandes líderes mundiales, tanto en respaldo popular como en presencia física.

En marzo pasado Putin ya pernoctó durante un par de jornadas en la taiga y en 2014 celebró su cumpleaños en medio de los bosques siberianos a unos 400 kilómetros de la localidad más cercana.

Putin es un conocido amante de la naturaleza que aprovecha cualquier ocasión dentro de su apretada agenda para hacer escapadas a lejanos lugares de la geografía rusa y participar en programas de conservación de animales, desde tigres hasta leopardos o cigüeñas, siempre con amplia cobertura mediática.

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