AÑO NUEVO

Así ha sido el recibimiento del 2026 en diferentes partes del mundo entre celebraciones, contrastes y llamados a la paz

De Oceanía a Europa, el Año Nuevo llega con rituales, homenajes y escenas marcadas por los conflictos.

Londres recibe el 2026

Londres recibe el 2026Europa Press

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El calendario gregoriano ha marcado la llegada de 2026 en una sucesión de celebraciones que han recorrido el planeta de este a oeste. Como cada año, la rotación de la Tierra ha ido dando paso al nuevo año primero en Oceanía y Asia, para avanzar después hacia Europa, África y, finalmente, América. Fuegos artificiales, rituales religiosos, homenajes y escenas de fuerte carga simbólica han definido una noche global que combina celebración y reflexión.

Oceanía, la primera en abrir el año

Los primeros territorios en despedir 2025 fueron Nueva Zelanda, Fiyi y Kiribati, seguidos por Australia. En la bahía de Sídney, cientos de miles de personas se congregaron para presenciar uno de los espectáculos pirotécnicos más conocidos del mundo, con el Puente del Puerto y la Ópera como telón de fondo.

Antes de la medianoche, miles de asistentes rindieron homenaje a las víctimas del reciente ataque terrorista de Bondi, iluminando el cielo con las linternas de sus teléfonos móviles en un tributo colectivo que marcó el inicio de la noche. El gesto introdujo un tono de recuerdo y recogimiento previo a la celebración.

Asia: tradición, tecnología y espiritualidad

Con la llegada del nuevo año a Asia, Japón volvió a situar el foco en la espiritualidad. En Tokio, el templo budista Zōjō-ji acogió a miles de personas que participaron en los rituales tradicionales de Año Nuevo. El sonido del Joya no Kane, con 108 campanadas, marcó la ceremonia destinada a purificar los deseos y errores del año anterior.

En Corea del Sur, la ciudad de Busan ofreció una imagen distinta de la celebración. Un espectáculo de drones iluminó el cielo formando figuras, entre ellas un caballo rojo, símbolo del zodiaco chino para 2026. La escena subrayó un uso artístico de una tecnología asociada en los últimos años a conflictos bélicos.

Entre Moscú y Kiev: dos realidades opuestas

En Rusia, el vicepresidente del Consejo de Seguridad y dirigente de Rusia Unida, Dmitri Medvédev, despidió el año con un mensaje institucional desde las afueras de Moscú. La imagen contrastó con la llegada del 2026 en Ucrania. En Kiev, el Año Nuevo comenzó bajo la nieve y en un contexto marcado por la guerra.

Una de las escenas más simbólicas fue la de un militar ucraniano abrazando a una joven en el exterior de un centro comercial decorado por las fiestas, en un gesto captado por agencias internacionales que representó un deseo de normalidad y paz en plena invasión rusa.

Gaza y el contraste humanitario

El inicio de 2026 también llegó a Gaza en medio de una profunda crisis humanitaria. En la Ciudad de Gaza, una mujer palestina aguardaba el Año Nuevo entre adornos festivos y edificios devastados. La imagen coincidió con la denuncia del responsable de Derechos Humanos de Naciones Unidas, que calificó de "indignante" la amenaza del Gobierno israelí de suspender operaciones de organizaciones humanitarias.

La ONU ha instado a la comunidad internacional a presionar para evitar una parálisis de la ayuda básica con el comienzo del nuevo año.

Nueva York, el epicentro de EEUU

En Estados Unidos, la llegada de 2026 tuvo su epicentro en Nueva York, donde miles de personas se concentraron en Times Square para asistir a la tradicional caída de la bola que marca el cambio de año. El evento, uno de los más seguidos del mundo, volvió a celebrarse con un amplio dispositivo de seguridad y controles de acceso reforzados.

Y así ha sido en Europa

En Europa, las capitales recibieron 2026 con fuegos artificiales en enclaves emblemáticos. Berlín iluminó la Puerta de Brandemburgo, París celebró en los Campos Elíseos y el Arco del Triunfo, y Róterdam tiñó de luz el puente Erasmus y el río Nuevo Mosa.

En España, la Puerta del Sol volvió a ser el centro de la celebración, con las campanadas, las uvas y los abrazos como ritual compartido. Así, entre luces, deseos y contrastes, el mundo dio la bienvenida a un nuevo año marcado por la esperanza y la incertidumbre.

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