Los barcos Aita Mari y Open Arms fueron detenidos en Gipuzkoa y Barcelona, respectivamente, por Capitanía marítima, dependiente del Ministerio de Fomento, al considerar que no está garantizado que los buques puedan desembarcar a los náufragos que rescate en un puerto seguro.

El director de Open Arms, Óscar Camps, ha afirmado que si estas embarcaciones se encuentren paradas en puerto pueden traducirse "en un número de muertos muy elevado".

Ha recordado que ambos barcos esperan la resolución de los recursos presentados tras la decisión del Gobierno, algo que puede demorarse hasta tres meses.

Camps ha augurado que la respuesta a los recursos no va a ser favorable tras las comparecencias públicas de los ministros de Fomento e Interior, José Luis Ábalos y Fernando Grande-Marlaska, respectivamente.

El director de Open Arms ha dicho que han bloqueado a este barco pero no a la ONG con lo que esperan conseguir otra embarcación "para poder salir cuanto antes" porque no van a estar esperando "eternamente". "No vamos a esperar un proceso administrativo que puede ser inacabable", ha inisistido Camps.

En el acto han recordado que aplaudieron cuando el Ejecutivo autorizó al barco Aquarius a desembarcar en Valencia porque era una respuesta "distinta" a la que estaban dando otros gobiernos europeos, sin embargo, ha apostillado, están siguiendo la misma dinámica, "no quieren testigos y por eso amarran nuestros barcos". han afirmado.