Entre los años 2007 y 2017, alrededor de 87.000 españoles con título universitario o grado superior han hecho las maletas en busca de nuevas ofertas laborales por Europa.

Este movimiento denominado en inglés como 'brain drain' o lo que es lo mismo, fuga de cerebros, no es una tendencia novedosa pero el reciente estudio realizado por el CEPS (Centro de Estudios Políticos y Sociales) en Bruselas, ha puesto una cifra concreta a este flujo de personas.

Entre todas las nacionalidades incluidas en el estudio, los españoles e italianos se encuentran entre los que más salen de su país en busca de nuevas oportunidades. Este es el caso de Miguel, ingeniero que desde 2018 que vive en Múnich. Para Olga en cambio, salir de España fue una necesidad, ella es bailarina y lleva viviendo en Nuremberg desde 2017.

Entre las conclusiones, nuestro país destaca porque en la actualidad, casi la mitad de los trabajadores cualificados acaban emigrando al extranjero.

Las principales motivaciones a la hora de hacer la maleta y cruzar fronteras, según el estudio del CEPS son: los salarios, las ofertas de trabajo, la satisfacción vital (calidad de vida de las instituciones, de los servicios públicos, de estilo de vida, etcétera) y el diferencial de desempleo. Es por todo esto que el norte atrae el talento y el sur parece incapaz de retenerlo tras la crisis económica.