Estafa redes

Parecen reales, pero no lo son: la estafa de los 'abuelos influencers' creados con inteligencia artificial

Parecen tu vecino de toda la vida, comparten trucos caseros, consejos de salud o remedios naturales y consiguen miles de seguidores. Pero detrás de esos rostros entrañables no hay una persona, sino inteligencia artificial.

Imagen de Paco del Campo, personaje creado con IA

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Podría ser el típico vecino del pueblo de toda la vida. Graba videos desde su cocina, comparte trucos caseros da esa sensación de ternura y confianza que solo da la experiencia de la vida. Pero Paco del Campo no tiene ni cocina, ni huerto, ni recuerdos que contar. Porque Paco no existe.

Su cara, su voz y sus gestos han sido creados con inteligencia artificial. Un personaje diseñado para parecer real y que consigue algo mucho más difícil que crear un vídeo, ganarse la confianza de miles de seguidores.

No es un caso aislado

En las redes cada vez encontramos más perfiles en los que sus protagonistas son personajes que nunca han existido. Monjas que ofrecen consejos de belleza, mujeres que recomiendan remedios naturales y todos con esa apariencia de entrañable que levanta la ternura de los followers. Contenidos aparentemente espontáneos que, en realidad, pueden formar parte de una estrategia comercial perfectamente planificada.

Porque el objetivo no siempre está en conseguir millones de reproducciones. Sino en hacer clic en el enlace del perfil, y conseguir vender algo.

Un producto, un libro, un tratamiento o cualquier otro artículo que aparece como la solución a aquello que el personaje acaba de contarnos. La recomendación parece personal, pero detrás puede haber una estructura empresarial que produce estos vídeos en serie.

Una tecnología cada vez más ágil

La inteligencia artificial permite además hacerlo cada vez más rápido y con menos costes. Ya no hace falta contratar a un actor, grabar una localización o montar un equipo de producción. Basta con crear un personaje, darle una personalidad y generar decenas de vídeos adaptados a distintos públicos.

Y precisamente, ahí está el riesgo. Porque cuanto más natural parece el contenido, más difícil puede resultar para el usuario distinguir entre una recomendación desinteresada y una estrategia de marketing.

Los expertos piden mirar estos perfiles con cautela, especialmente cuando prometen soluciones demasiado fáciles, utilizan testimonios emocionales o conducen directamente a una página de venta. La IA ya no solo genera imágenes imposibles o vídeos espectaculares. También es capaz de fabricar a la persona que nos los cuenta.

En unas redes sociales donde la aparentar confianza es cada vez más valioso, el problema ya no es solo saber si lo que nos cuentan es verdad.

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