Los novios, de 39 y 43 años, y sus casi 100 invitados se llevaron el susto de su vida, cuando dos inspectores de Hacienda le dijeron que venían a embargar su boda. Al principio pensaron que venían a investigar los regalos, pero en realidad lo que querían era embargar el pago de su boda porque la empresa de catering tenía una deuda con la Agencia Tributaria.

Querían saber cómo era su contrato e interceptar el pago, que los novios le diesen el dinero a Hacienda y no al catering. Los novios han reclamado a Hacienda daños morales por arruinarle la boda. No cortaron la tarta, ni brindaron y los invitados se quedaron sin aire acondicionado en medio del banquete.

Los novios al principio pensaron que era una broma de algunos amigos. Hablaron con los inspectores y la Guardia Civil para solucionar el problema el lunes, pero ellos insistían en que el pago se debía realizar en ese momento. Mientras en la salón de la boda, sus invitados los esperaban para seguir con la fiesta, pero los nervios de la situación que vivieron no les permitió seguir disfrutando del que iba a ser uno de los días más felices de su vida.